Se han abierto agujeros en los muros exteriores del complejo que alberga esta mezquita de Islamabad y una madraza para chicas, donde el gobierno dice que se encuentran entre 200 y 500 seguidores del movimiento al estilo talibán de un clérigo rebelde.
Mientras el asedio comenzaba su séptimo día, los clérigos musulmanes pidieron al gobierno que lo contuviera mientras ellos tratan de encontrar una manera de evitar un baño de sangre en el corazón de la capital paquistaní.
Al menos 21 personas han muerto hasta ahora en los enfrentamientos que comenzaron el martes pasado, y las fuerzas de seguridad han intentado dar tiempo para huir a las mujeres y los niños que están en el interior de la mezquita.
Una mujer que temía que su hija hubiera sido asesinada y enterrada dentro del complejo esperaba con una docena de padres impacientes detrás de los alambres de púas.
'Le pido a las fuerzas de seguridad que me dejen entrar. Puedo ir sola, y sé que nadie me disparará dentro. Conozco a esas personas muy bien', dijo Asia Bibi, y agregó que quería descubrir por sí misma el destino de su hija.
Existe la preocupación de que algunos niños hayan sido coaccionados o persuadidos para quedarse detrás y actuar como escudos humanos.
Las autoridades usaron altavoces para anunciar el domingo por la noche lo que dijeron que era una última advertencia y comenzaron las especulaciones sobre un asalto inminente.
El clérigo rebelde Abdul Rashid Ghazi y sus combatientes han hecho caso omiso a las advertencias de que se rindan o morirán. Ghazi dijo que él y sus seguidores esperaban que sus muertes activen una revolución islámica.
/Por Faisal Aziz/


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