Desde 1999, todos los corredores participantes en cada edición del Tour de Francia están obligados a someterse a unas pruebas médicas previas a la carrera. Muchas de las fotos tomadas en pasadas ediciones, de hecho, han sido usadas para ilustrar las noticias relacionadas con el dopaje.
Los 189 corredores de esta edición pasaron este jueves por manos médicas para someterse a un test sanguíneo organizado por la Unión Ciclista Internacional (UCI). Todos fueron declarados aptos para poder correr.
Los corredores de las 21 formaciones recibieron la visita de los inspectores de la UCI, quienes midieron sus parámetros de hematocrito, hemoglobina, reticulocitos y hemoglobina plástica libre y declararon apto a todo el pelotón.
La organización del Tour ya señaló que esta edición pretende endurecer el control sobre los ciclistas para fijar una línea de tolerancia cero con el dopaje. Este viernes tendrán lugar nuevas analíticas.
El miércoles los ciclistas de las formaciones Milram, Euskaltel, AG2R y Predictor habían tenido que someterse a otro control, esta vez gestionado por las autoridades británicas.


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