Jorge, junto con otros 29 angustiados, no dudó en calzarse botas, mono, casco y, maza en ristre, liarse a golpes para liberar tensiones. Y a juzgar por sus caras parece que lo consiguieron. «Cada vez estoy más relajado», decía ayer Jorge tras arramblar con el baño de la habitación 205. A Ander Tomás, un estudiante cuyo máster le tiene «quemado», lo que más le desestresó fue «romper el espejo del baño; si me dejan voy a por otro», decía ayer entre sudores. Entre los agobiados había de todo. Félix, taxista «con alma de roquero» de 45 años, tenía el sueño de ser «como los Rolling Stones, que destrozan las habitaciones de los hoteles cuando están de gira».
Golpetazos por la M-30
Félix calificó el deroombing de «privilegio mundial» para soltar la adrenalina que acumula cada vez que va «por la M-30». La mayoría de estos obreros por un día se cebaron con el cuarto de baño y con la televisión: «Es algo muy simbólico».
Aunque «he roto platos con amigas», Gala San Miguel, de 30 años y publicitaria, asegura que «esto de destruir me gusta más de lo que esperaba».
Tras la liberación de endorfinas, el hotel les invitó a desayunar para recuperar fuerzas.

El grupo de Bankia admite pérdidas de 3.318 millones en 2011
Nueva cacerolada en Sol
El Ejército de Tierra cobrará el 50% de la comida desde julio
El Atlético de Madrid ficha al 'Cebolla' Rodríguez
Mueren 19 personas tras un incendio en Catar
'Trainspotting' y un disco de Iron Maiden, lo mejor durante el reinado de Isabel II
Suspenso en geografía: Merkel sitúa Berlín en Rusia
18 años de cárcel para el asesino de su hermana en Alfaz del Pi



¡Sé el primero en hacerlo!