Hace unas semanas, guardabosques sorprendieron al mundo con la noticia de que a finales de mayo encontraron una cavidad seca donde antes había un lago de tamaño mediano entre los glaciares Témpanos y Bernardo, en el límite de las australes regiones de Aisén y Magallanes.
El diario El Mercurio dijo que un equipo científico de la Armada de Chile y del Centro de Estudios Científicos de Valdivia logró llegar el lunes a la zona y desde el aire pudo observar el fenómeno.
'Me da la impresión de que en algún momento entre finales de abril y mayo, el lago, que se venía formando desde 1986, adquirió una dimensión tal que logró abrirse hacia el glaciar y fiordo Bernardo debido a la inestabilidad del hielo', dijo a El Mercurio el glaciólogo Andrés Rivera.
'El agua se metió entre el hielo y luego siguió por el fiordo Bernardo hacia el mar', agregó el especialista, quien encabezó la misión científica.
El vuelo permitió detectar además que el agua está volviendo al lago lentamente.
'Efectivamente, está volviendo a acumularse agua, no con las mismas dimensiones que tenía antes del vaciamiento. Esto, porque estamos en medio del invierno y la fusión de los glaciares es poca', dijo Rivera a El Mercurio.
Según el experto, se trató de un proceso normal de la naturaleza en que influye la dinámica de los glaciares patagónicos aunque también se relaciona con el calentamiento global.*.

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