The Rolling Stones pusieron el broche de oro a su gira española "A Bigger Band Tour" que les llevó a Barcelona, San Sebastián y Madrid, con una actuación en la localidad almeriense de El Ejido.
Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts saltaron al escenario del estadio de Santo Domingo precedidos por una traca de fuegos artificiales y les bastaron los primeros acordes de "Start me up" para convertir El Ejido en capital del rock and roll mundial.
En un claro guiño al Ayuntamiento de la localidad, Jagger preguntó por el "gazpacho" del que se han repartido 10.000 litros antes de la actuación y les dijo que "estaba bueno".
El vocalista de la banda no estuvo quieto ni un momento, cantó, bailó, y se contoneó derrochando ritmo y adrenalina por todos los rincones del escenario para deleite de sus incondicionales.
En el concierto se repitió, como en las otras tres actuaciones españolas, el homenaje al desaparecido James Brown a través de la canción "I'll Go crazy", en la que Jagger compartió voz con Lisa Fischer.
Tampoco faltaron los dos temas que siempre interpreta Richards con su inconfundible voz rota, después de dar unas caladas a un cigarro, en este caso el blues "You got the silver" y "I wanna hold you".
En la parte final, los Stones se desplazaron al centro del estadio sobre un escenario móvil para ofrecer a un público entregado clásicos de su discografía como "Miss you", "It's only rock'n roll", y el momento cumbre de la noche sin ningún género de dudas: "Satisfaction".
Efectos especiales
Después del himno que les ha convertido en mito, los Rolling volvieron al escenario principal y sonaron canciones no menos famosas como "Jumping Jack Flash", a lo que se sumaron todo tipo de efectos especiales para terminar con una traca de fuegos artificiales y sin ninguna posibilidad de bises.
A pesar de que no se vendieron todas las localidades, como ha sucedió también en las otras tres actuaciones en España, ya que finalmente se cifró en 30.000 las entradas vendidas para un aforo de 50.000, el concierto no defraudó ni a sus incondicionales, ni al público almeriense que se acercó a vivir un espectáculo musical que nunca antes se había visto en la provincia.
Los más de doscientos años que suman los componentes de la banda no fueron impedimento alguno para que cuatro generaciones bailasen y vibrasen al ritmo que marcaban sus "satánicas majestades".


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