Clementina Cantoni, de 32 años, que trabaja para la organización Care International, fue secuestrada el lunes cuando cuatro hombres armados detuvieron su vehículo en una calle en el centro de Kabul y la introdujeron en un vehículo Toyota blanco.
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El secuestro de Cantoni reavivó los temores entre la comunidad de extranjeros de Kabul - unas 2.000 personas - de una oleada de secuestros al estilo de los que se producen en Irak por parte de insurgentes antigubernamentales pero las autoridades dijeron que el secuestrador era Timoor Shah, líder de una banda criminal.
Shah dijo que había matado a Clementina Cantoni después de que el Gobierno de Hamid Karzai se negara a aceptar sus demandas.
'La estrangulamos con una cuerda a las nueve de la noche de ayer', dijo Shah, que fue localizado a través del teléfono móvil de Cantoni.
'No daré su cuerpo a nadie', dijo.
El portavoz de Karzai, Jawed Ludin, insistió en que Cantoni, de 32 años, continuaba con vida.
'Está mintiendo. Hace esas declaraciones con el objetivo de presionar al Gobierno', dijo.
Un responsable de la embajada italiana, al ser preguntado si había escuchado la afirmación de Shah de que había matado a Cantoni dijo: 'Sí, muchas veces'. Declinó aportar más detalles.
Care International también declinó comentar la información.
Afganistán ha experimentado un cambio dramático desde que las fuerzas lideradas por Estados Unidos derrocaran al gobierno talibán en 2001. Los habitantes tienen más libertad y oportunidades pero han surgido los actos delictivos, entre los que se incluyen el secuestro para solicitar un recate. Muchas de las víctimas son niños.
Los insurgentes talibanes, que luchan contra las tropas del Gobierno y las lideradas por Estados Unidos en el sur y este del país, consideran que el gran esfuerzo de ayuda internacional beneficia al Gobierno, y ha matado o herido a decenas de cooperantes y organizadores de las elecciones, la mayor parte afganos.
DIFERENTES PETICIONES
Shah, en sus declaraciones a los medios, enumeró las diferentes demandas que pedía para liberar a la rehén, entre ellas la prohibición de un programa de radio calificado de 'vulgar', la compensación a los agricultores de opio que han tenido que abandonar su cultivo y mayor educación islamista.
Fuentes próximas a las negociaciones dijo posteriormente que ya no insistía en esas peticiones. Pero los responsables no dijeron qué solicitaba.
'La maté porque el Gobierno no escuchó o aceptó mis demandas', dijo Shah. Declinó dar más detalles diciendo: 'El asunto ha terminado'.
El portavoz presidencial dijo que las negociaciones aún continuaban.
'Tengo garantías del ministro del Interior de que está viva. Las negociaciones continúan', dijo Ludin.
En sus declaraciones ante los medios de comunicación, Shah dio dos ultimátum, uno el miércoles por la noche y otro el jueves por la mañana pero los responsables del Gobierno dijeron que Shah les dijo que no había establecido una fecha límite.
Las autoridades afganas dijeron el miércoles que la reivindicación y las peticiones de Shah no eran creíbles y que dudaban de que retuviera a Cantoni, pero el jueves el portavoz del Ministerio del Interior Lutfullah Mashal dijo que Shah era realmente el secuestrador.
Aún así seguían existiendo dudas. Un responsable cercano a la investigación dijo el jueves que habían recibido más de una reivindicación de la responsabilidad del secuestro.
'Nos tomamos todas ellas con seriedad', dijo.
/Por Sayed Salahuddin/


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