Diana Delonzor autora del libro "Never be late again", dice que los impuntuales no tienen intención de molestar a las personas que los esperan, ni de llamar la atención, simplemente que son así y lo han sido durante toda su vida, según publica la versión española del New York Times en El País.
Hace referencia a las pocas investigaciones que se han hecho sobre el tema y a las teorías a las que se ha llegado.
La teoría más aceptada por los expertos en la materia, afirma que ciertas personas están más predispuestas a ser impuntuales que otras y que parte del problema podría residir en el cerebro.
La autora distingue entre dos tipos de personas impuntuales, los que son adictos a los plazos límites y los que se ven fortalecidos si consiguen hacer muchas cosas en el menor tiempo posible.
La impuntualidad se ha convertido en un vicio para la sociedad, en una costumbre cada vez más arraigada, y no sólo a nivel nacional sino también internacional.
América Latina es quizá el país en que la impuntualidad llega a límites insospechados, hasta el punto de que ministros y concejales llegan tarde a las sesiones y debates sobre el Estado de la Nación. Y es que si los gobernantes no dan ejemplo, que pueden esperar de la sociedad.
Algunos de los casos más peculiares es por ejemplo el del ex presidente Guillermo Toledo, el cuál era conocido por llegar tarde a todos los sitios. Su último retraso como presidente del país fue en la toma de posesión del cargo de su sucesor, Alan García, en julio del año pasado, según publica eltiempo.com.El nuevo presidente ante la situación, decidió lanzar una campaña contra la impuntualidad a la que denomino “Perú, la hora sin demora”.
Su objetivo es concienciar al pueblo peruano de la importancia del tiempo y del valor de éste como recurso no renovable.
Sin prisa
En Latinoamérica ni los aviones, ni los trenes, ni los autobuses llegan a la hora, incluso en los actos oficiales se producen innumerables retrasos, como ya hemos comentado anteriormente.
Y es que esta costumbre ha pasado a formar parte de su cultura y tradición, y se encuentra tan “incrustada” en la sociedad que intentar cambiarla sería un trabajo complicado.
Este vicio ha alcanzado tal fama, que para los argentinos llegar puntual a una cita, está mal visto. Los colombianos por su parte, tienen un refrán que dice que “Después de la gente, lo que más se pierde en el país es el tiempo".Si usted es un impuntual sin remedio, no se preocupe, en algunos países los retrasos están "muy bien vistos "y son síntoma de “buena educación”.


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