Un niño de siete años de Bellvís (Lleida) murió ayer en Barcelona después de que el sábado fuera rescatado de la piscina municipal en la que se estaba ahogando debido a un corte de digestión.
El pueblo donde residía ha iniciado una colecta popular para conseguir los 4.200 euros que cuesta repatriar el cadáver a Rumanía, de donde era originario Radu Cosmin, que así se llamaba.
Lo daban por muerto
El día del accidente, la socorrista de la piscina y los socorristas lo rescataron del agua e intentaron reanimarlo cuando ya se le daba por muerto.
Después de 40 minutos, el niño volvió en sí, siendo trasladado en helicóptero medicalizado hasta Barcelona donde permaneció hasta ayer conectado a un respirador debido a las lesiones provocadas por el ahogo.
El niño fue el sábado con su familia a la piscina y hacia las seis de la tarde empezó a encontrarse mal cuando estaba dentro del agua, según parece, por un corte de digestión.


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