Su forma de diversión le va a llevar hasta un juez. Un joven de 17 años del colegio Porta Coeli ha sido imputado de un delito de desorden público. En mayo llamó varias veces al 112 alertando de la colocación de una bomba en nombre de Al Qaeda. En algunas de esas llamadas mencionaba al centro como objetivo, algo que el menor asegura que hizo «para divertirse al saber que el colegio se tomaba en serio estas situaciones». El alumno realizó las llamadas desde un móvil que sustrajo a una compañera. La Policía Nacional le ha tomado declaración y ha puesto el caso en poder de la autoridad judicial y de la Fiscalía de Menores.
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