Este documento, que ya se pedía a los extranjeros no comunitarios obligados a sacar un visado de turista ante notario, ha pasado a ser tramitado por agentes policiales.
El Ministerio ha confirmado que las comisarías las están tramitando desde esa fecha, pero al llamar a algunas de ellas se nota mucha desorganización: todas están dispuestas a recibir la solicitud, pero nadie precisa el tiempo que tardará la carta ni el coste que tendrá este servicio.
Para comprobarlo, un redactor de 20 minutos acudió a una comisaría de Madrid a tramitar la carta el pasado 14 de junio. «Venga la semana que viene, porque eso es un trámite nuevo y aún estamos actualizando el sistema», dijo un funcionario. El lunes siguiente, otro funcionario informó: «Aún no lo estamos haciendo, porque esperamos a que la Fábrica de Moneda y Timbre nos envíe los impresos. Vuelva la semana que viene». Ante la insistencia, el funcionario lo envió a la comisaría de Carabanchel, en Madrid. «Ellos se encargan de eso».
Desde allí lo enviaron con un impreso a la primera comisaría y así, un ir y venir, hasta que al final un funcionario del Grupo de Extranjería le comentó que «nadie esta tramitando aún esas cartas, estamos actualizando el sistema y todavía no se exigen en las aduanas». Sin embargo, los agentes ya están facultados para exigírselas a los turistas.
Las asociaciones de inmigrantes consideran que «la Policía no tiene capacidad para encargarse de esto, nos sorprende que el Gobierno haya tomado esa decisión».
¿Cuáles son los requisitos?
El anfitrión tiene que proporcionar sus datos y los del invitado ante la comisaría de la Policía Nacional, decir cuánto tiempo se quedará, presentar el contrato de propiedad o alquiler. En varias dependencias piden una certificación municipal del número de personas que viven en el domicilio o, en su defecto, una carta del presidente de la comunidad con ese dato. Entre uno y tres meses tardará el permiso en ser concedido y podrá ser recogido.
Lo vivió en primera persona
Rocío Ortega Coronado. Periodista, 40 años.
« Menos mal, no me la pidieron»
«Cuando me enteré de la puesta en marcha de la carta de invitada, ya tenía listo mi viaje y mi amigo no pudo conseguirla. Estuve preocupada, pero al llegar a España, el guardia sólo solicitó ver mi pasaporte. Me parece correcta esta ley, pero deberían tener en cuenta a los que tenemos un trabajo en nuestro país y visitamos a menudo éste».


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