Este es el primer ataque mortal contra la fuerza de 13.000 efectivos de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL, por su siglas en inglés) desplegada desde la guerra del año pasado entre Israel y Hezbolá.
La fuente policial dijo que se había encontrado un automóvil destrozado con restos humanos en su interior en el lugar de la explosión. Fuentes de seguridad habían señalado previamente que la explosión había sido causada por una bomba en la carretera.
Los fallecidos tenían entre 18 y 21 años, y tres de ellos eran de origen colombiano, según explicó el ministro de Defensa español, José Antonio Alonso, en una rueda de prensa.
El ministro, que se desplazó a Líbano para repatriar a las víctimas, dijo que la explosión pudo haber sido causada por un coche bomba o por un artefacto explosivo detonado por control remoto.
'Estamos trabajando en la teoría de un ataque terrorista. En las últimas semanas se han producido varios incidentes que han desestabilizado al Líbano. Estamos en situación de alerta y hemos aumentado la seguridad', explicó Alonso.
El ataque afectó a dos vehículos de la ONU que iban por una carretera de la localidad de Jiyam, en el sureste del país. Algunos testigos dijeron que el cargamento de municiones en el vehículo blindado de la ONU había explotado tras la primera explosión.
No hubo una reivindicación inmediata del atentado, que se produjo sólo horas después de que fuerzas del Ejército libanés mataran a siete extremistas islámicos en una incursión en un bloque de apartamentos en Trípoli, en el norte del país.
Un portavoz de Fatah al Islam, grupo que en las últimas semanas se ha enfrentado al Ejército libanés en un campo de refugiados palestinos en el norte del país, acusó a la UNIFIL de bombardear el campo el 2 de junio.
Unos días más tarde, se encontró y desactivó una pequeña bomba en Tiro, cerca de un centro turístico costero frecuentado por personal de la UNIFIL.
El domingo pasado, dos cohetes lanzados desde el sur del Líbano cayeron en Israel sin dejar víctimas. Hezbolá negó cualquier vínculo con el incidente.
Hezbolá condenó la explosión en Jiyam y dijo que era un ataque que pretendía desestabilizar el país.
'El ataque hace daño a la gente del sur y del Líbano', declaró la cadena de televisión de Hezbolá al-Manar.
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, llamó al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para ofrecer su rechazo al atentado. En París, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, se unió a su homólogo francés, Bernard Kouchner, para condenar el ataque.*.


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