Los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la UE concluyeron dos días y medio de Consejo Europeo en Bruselas respaldando un mandato negociado y la convocatoria de una Conferencia Intergubernamental que prepare un tratado de reforma que reemplazará a la Constitución Europea, rechazada en sendos referendos en Francia y Holanda en 2005.
'Europa ha sabido dar respuesta a una situación difícil', declaró Zapatero en una rueda de prensa.
'Los aspectos más importantes para el funcionamiento de la UE estén presentes en la reforma del tratado. Con ello, esa Europa que cada vez queremos ver más unida, más política, más eficaz, con una voz más poderosa, va a poder ser realidad', agregó.
El presidente explicó que en España el proceso de ratificación del tratado será parlamentario y no con un referéndum, como ocurrió con el texto anterior: 'Una gran parte del contenido de la Constitución europea está recogido en los nuevos tratados'.
Con este acuerdo, la canciller Angela Merkel culmina el semestre de presidencia alemana de la Unión cumpliendo su principal objetivo.
El acuerdo, que se alcanzó a las 4:30 hora local (02:30 GMT) después de intensas negociaciones, podría reiniciar la integración política de Europa después de dos años de melancolía e introspección en los que se habló de distanciamiento de los ciudadanos con un proyecto considerado demasiado remoto y burocrático.
Los dirigentes de varios países, entre ellos el presidente francés, Nicolas Sarkozy, convencieron al presidente polaco, Lech Kaczynski, para que aceptara un pacto sobre cambios en el sistema de votación dentro de un nuevo tratado a cambio de una demora en su incorporación hasta 2017.
Merkel luchó por superar la oposición polaca al sistema de doble mayoría - 55% de Estados, 65% de población - por considerar que daba demasiado peso a Alemania, y acabó amenazando con iniciar las negociaciones para el tratado sin el consentimiento de Varsovia, lo que venció su resistencia.
La cumbre ha sido la primera para Sarkozy y la última para el primer ministro británico, Tony Blair, que negoció exenciones para partes clave del tratado para evitar un referéndum que su sucesor, Gordon Brown, probablemente perdería.
El tratado mantendrá elementos claves de la Constitución, como la creación de una presidencia de largo plazo para la Unión, un jefe de política exterior con mayores poderes para representar a la UE en el escenario mundial y un mayor peso para el Parlamento Europeo y los nacionales.
Sin embargo, muchos de los 18 países que la habían ratificado se mostraron desanimados al ver muchos de sus puntos rebajados.
/Por Ingrid Melander y François Murphy/


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