El lago de medianas dimensiones, ubicado en la austral región de Magallanes, se alimentaba del derretimiento de los glaciares que lo rodeaban por lo que era común observar bloques de hielo flotando en él.
'En marzo patrullamos la zona y todo estaba normal, en abril no pudimos ir y fuimos en mayo y nos encontramos con la sorpresa de que el lago había desaparecido completamente', dijo a Reuters Juan José Romero, director regional de la Corporación Nacional Forestal (Conaf).
'Sólo han quedado los témpanos en el lecho seco del lago y una grieta enorme', agregó.
Del río que nacía el lago, y que no se podía cruzar fácilmente por su anchura y caudal, ha quedado prácticamente nada, según el responsable.
Una de las versiones que circulan entre los pobladores de la zona para explicar el hecho es que el fuerte terremoto que sacudió en abril la región de Aysén, que limita con la de Magallanes, formó la grieta que tragó el agua del lago.
La Conaf inició la elaboración de un informe que determine qué fue lo que ocurrió y para ello está poniéndose en contacto con geólogos e investigadores.*.




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