Mientras, poniendo fin a un embargo diplomático impuesto después de que Hamás barriera en las elecciones palestinas el año pasado, la ministro de Exteriores de Israel se entrevistó con el primer ministro del gobierno que Abas ha formado para reemplazar al ejecutivo liderado por Hamás y restaurar la ayuda de los donantes occidentales.
Hamás afronta un aislamiento más profundo en su feudo costero y ha pedido una reconciliación con Abas, pero el presidente, cuya ruptura con Hamás ha sido bienvenida en Occidente, rechazó la oferta en una rara muestra de recriminación pública.
'Ningún diálogo con esos asesinos y golpistas', dijo Abas a los líderes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), en un discurso para obtener apoyo a su decisión de gobernar por decreto.
'Me dirijo a nuestro pueblo en Gaza. Les digo que los planes de estos asesinos golpistas no tienen futuro', dijo. 'Continuaremos trabajando mano a mano con vosotros', declaró en un discurso televisado sazonado con citas coránicas y una acusación - negada por Hamás - de que unos 'traidores' de Gaza habían tratado de asesinarle.
Los islamistas han rechazado el nuevo gobierno y se considera la cabeza de la coalición de gobierno formado en marzo. Miles de palestinos recorrieron las calles de Gaza tras el discurso de Abas, quemando la imagen del presidente entre cánticos de 'marioneta de Estados Unidos'.
Sami Abu Zuhri, de Hamás, acusó a Abas de ser parte de una 'trama israelí, americana y regional para dividir la Franja de Gaza de Cisjordania', y por consiguiente romper la política palestina.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que recibió el martes al primer ministro israelí, Ehud Olmert, apoyó a Abas, que lidera la facción laica Al Fatah, calificándolo de 'presidente de todos los palestinos'.
Tras quince meses en los que Israel evitó el gobierno liderado por Hamás, el portavoz de Tzipi Livni, ministra de Exteriores, dijo que ésta habló con el nuevo primer ministro de Abas, Salam Fayad, para 'iniciar un diálogo entre los dos gobiernos'.
Estados Unidos y la Unión Europea han prometido levantar un embargo económico y diplomático impuesto a la Autoridad Palestina en marzo de 2006, cuando Hamás llegó al poder y se negó a reconocer a Israel. El Estado judío trata de asegurar que ese dinero no llega a la administración de Hamás en Gaza.
/Por Mohammed Assadi/


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