La revelación en las últimas semanas de que cientos de agricultores pobres, adolescentes y algunos niños eran obligados o engañados para trabajar en hornos, minas y fundiciones de las provincias de Shanxi y Henan ha indignado a ciudadanos y medios locales. Hasta ahora, los líderes nacionales han evitado realizar comentarios públicos.
El primer ministro, Wen Jiabao, presidió la reunión del Comité Fijo del Consejo Estatal, o gobierno, en el que se informó de una macabra cadena de abusos, informó la televisión estatal.
'En los hornos de Shanxi no sólo había graves problemas de trabajo ilegal, sino también fuerzas criminales secuestrando, restringiendo la libertad personal, usando trabajadores a la fuerza, empleando niños y causando heridas con malicia hasta el punto de la muerte', dijo un sumario de la reunión leído en las noticias de la televisión.
La reunión ordenó 'actuar con dureza contra las fuerzas que quebrantan la ley, y rescatar a todas las víctimas'. Además se anunció una inspección nacional centrándose en el trabajo infantil y esclavitud en pequeños hornos rurales, minas y fábricas.
El escándalo ha sido un revés para la promesa de Wen y el presidente Hu Jintao de crear una 'sociedad armoniosa', que respete y mejore la situación de los agricultores pobres.
Las autoridades locales y la policía ha sido acusadas de ignorar e incluso ayudar al comercio de trabajadores, muchos secuestrados en estaciones de tren o autobús.
/Por Chris Buckley/


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