A pesar de que su mandato se ha reducido 'de facto' a Cisjordania, Abas nombró a un nuevo primer ministro tras destituir al gobierno de unidad nacional que formaban su partido, Al Fatah, y Hamás, con Ismail Haniyeh al frente, y nombró al diputado independiente Salam Fayad nuevo primer ministro de un gobierno de emergencia.
El Cuarteto de negociadores de Oriente Próximo - la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia - e Israel dieron un 'claro mensaje de apoyo' a Abas. También Egipto pidió a los palestinos que se unan detrás de Abas, y condenó la toma de control de Hamás de la Franja de Gaza.
El elegido por Abas era el ministro de Finanzas en el gobierno de unidad y está considerado un tecnócrata moderado con buenas conexiones con los gobiernos occidentales.
Pero en Gaza, Haniyeh insistió en que sigue ocupando el cargo de primer ministro, y otros responsables del movimiento islamista manifestaron su oposición a lo que calificaron de un 'golpe de Estado' del presidente palestino.
Muchos de los cuatro millones de palestinos - 2,5 en Cisjordania, ocupada aún por Israel, y 1,5 en Gaza, dos territorios separados por 45 kilómetros - temen que este cisma acabe con sus esperanzas de fundar un estado y acabar con el aislamiento internacional.
Haniyeh, deseoso de demostrar autoridad, adoptó un tono conciliador tras seis días en los que han muerto más de 100 personas. El viernes fue un día de calma en Gaza, aunque hubo tres muertos en incidentes separados, dijeron médicos.
'Exijo a todos los nuestros que muestren calma y contención', declaró.
Además Hamás dijo que está en negociaciones avanzadas para lograr la liberación del periodista de la BBC Alan Johnston, raptado el 12 de marzo por un grupo poco conocido, el Ejército del Islam.
Haniyeh pidió a las potencias occidentales que respeten el resultado de las elecciones parlamentarias del año pasado en las que venció su partido. 'Ninguna fórmula en los territorios palestinos funcionara sin un acuerdo nacional', agregó.
Israel y Estados Unidos se preparan para aliviar el embargo de un año sobre la Autoridad Palestina para enviar fondos a Abas, mientras siguen asfixiando a Hamás, apoyada por Irán, en el pequeño territorio costero.
'Nuestra gente es pobre', se lamentó Hana, una ingeniera. '¿Podrá Hamás (...) alimentarles? ¿Qué ocurrirá si (Abas) deja de enviar dinero a Gaza? Estoy muy triste. Esto parece Somalia'.
/Por Nidal al Mughrabi/

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