Tiene mayor incidencia en las familias económicamente desfavorecidas. La bollería industrial, la falta de ejercicio físico y la comida rápida están provocando que los niños ya tengan michelines en sus primeros años de edad. De hecho, la obesidad y el sobrepeso ya afectan al 23% de los niños de la provincia (1 de cada 4). Es uno de los datos que los expertos abordaron ayer en las XIV Jornadas de Atención Integral Infanto-Juvenil que se celebran en el Hospital Universitario Reina Sofía.
La doctora Ana Martínez, coordinadora del plan andaluz contra la obesidad infantil, destacó en su intervención que los niños de familias con riesgo de exclusión social tienen mayor probabilidad de presentar obesidad. «Mientras que en los países pobres padecen sobrepeso las personas de nivel alto, en los países más favorecidos lo padecen las clases sociales inferiores económicamente», asegura Martínez. Y es que, según la doctora, detrás de la obesidad «no está sólo el comer mal», sino que también influye la familia, la educación y la organización social.
Dentro de las jornadas también se debatieron los problemas que acarrea la obesidad en el niño. Las posibles dolencias no aparecen tanto en la infancia y sí en la edad adulta, «ya que hay probabilidades que la obesidad persista a lo largo de su vida», concluyó Martínez.




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