Los antibióticos se prescriben a niños menores de un año por varias afecciones, la mayoría infecciones respiratorias como bronquitis y neumonía y otras infecciones como las de oídos y sinusitis.
Anita Kozyrskyj y sus colegas de la universidad de Manitoba en Winnipeg y la universidad McGill en Montreal estudiaron el uso de antibióticos en 13.116 niños desde su nacimiento hasta los 7 años.
Los problemas respiratorios a edad temprana pueden ser un signo de futuro asma. Para controlarlo, separaron a los bebés que tomaron antibióticos para infecciones no respiratorias, como las urinarias.
De ellos, el riesgo de sufrir asma antes de los 7 se dobló, frente a los bebés que no tomaron estas medicinas antes de los doce meses, según el estudio, que apareció el lunes en la revista CHEST.
Los investigadores hallaron que los bebés que se expusieron pronto a los antibióticos y no tenían un perro en casa antes de su primer aniversario tenían también más riesgo de tener asma a los 7.
Añadieron que la presencia de un perro incrementa la exposición del bebé a los gérmenes, lo que puede ayudar a despertar el sistema inmunológico del bebé.

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