Jueves, 18/03/10. Actualizado hace 1 minuto
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Con la ayuda de las técnicas de investigación más modernas, científicos del Trinity College de Dublín han emprendido un fascinante trabajo detectivesco que, quizá, ayude a desentrañar los misterios de una de las joyas del arte medieval: "El Libro de Kells" .
Más de medio millón de personas visitan cada año la biblioteca de esa prestigiosa universidad irlandesa para examinar de cerca las intrincadas, coloristas y bizarras ilustraciones creadas por monjes anónimos hacia el año 800 de nuestra era.
Pasos de la investigación
En una primera fase, los expertos aplicarán rayos láser para establecer, por ejemplo, la composición y origen de los pigmentos utilizados, según fuentes del Trinity College.
Más adelante harán estudios de ADN y efectuarán análisis con rayos X e infrarrojos. los primeros resultados de las pruebas con la láser se darán a conocer a finales de este año, añadieron las fuentes.
Los científicos esperan confirmar que algunas de las sustancias utilizadas para lograr ciertos tonos, como los verdes o marrones, provenían del entorno cercano de los artistas.
El origen del color
El azul fue extraído, tal vez, del polvo de lapislázuli afgano, una gema muy apreciada en la antigüedad, mientras que el rojo podría tener su origen en "exóticos" insectos importados desde el sur de Europa.
Se sabe también que sus páginas son pergaminos hechos con la piel de más de 200 terneros, pero sigue siendo un misterio absoluto el lugar donde los monjes elaboraron el libro, que recoge los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, escritos en latín y acompañados por notas preliminares y explicativas.
Existen rumores de que fue el propio San Columba, una de las figuras más importantes del cristianismo irlandés y escocés, quien inició la obra en el monasterio de Iona, en Escocia.
Todo un superviviente
Los constantes ataques de invasores vikingos quizá obligó a los religiosos a trasladar el libro a la abadía del pueblo de Kells, en el condado irlandés de Meath (este), donde permaneció durante varios siglos y de donde toma su nombre actual.
A punto estuvo de desaparecer para siempre cuando en 1006, según cuenta la leyenda, unos ladrones se llevaron de la abadía "el gran Evangelio".
Su texto está lleno de errores de todo tipo y muy pocos han sido corregidos
También ha sobrevivido a sucesivas restauraciones, incluida una acometida en el siglo XVIII, cuando un imprudente encuadernador le recortó las páginas sin el menor pudor.
Un 10 en dibujo y un 0 en ortografía
La extraordinaria calidad artística de los dibujos y miniaturas -los detalles de algunas de ellas sólo pueden ser apreciados con lupa- contrasta, sin embargo, con las notables diferencias que existen entre el texto del Libro de Kells y el de los Evangelios.
Un ex bibliotecario del Trinity College, Peter Brown, escribió a este respecto: "Su texto está lleno de errores de todo tipo y muy pocos han sido corregidos. Errores ortográficos, errores en la gramática latina e, incluso, errores que demuestran la incapacidad de los artistas para entender el significado del latín".
Sea como fuere, las enigmáticas figuras religiosas; las complejas y laberínticas formas geométricas; los peces, pájaros, gatos, leones, lobos, caballos -unos reales y otros imaginarios- que pueblan las páginas de este libro continúan siendo fuentes de fascinación e inspiración para nuestros contemporáneos.
"mientras que el rojo podría tener su origen en "exóticos" insectos importados desde el sur de Europa"
Se trata simple y llanamente de la cochinilla. No es ningún secreto y cualquiera que haya leído las "Metamorfosis" de Ovidio lo sabe.
08.06.2007 - 17.39 h - Dice ser virsanib - #1
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"Su texto está lleno de errores de todo tipo y muy pocos han sido corregidos"
Mira tu que casualidad, si al final lo habrán escrito los becarios de 20minutos
08.06.2007 - 17.46 h - Dice ser juas juas juas, me parto - #2
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Dicen del libro de Kells que si lo rascas con la uña, hay premio, no sé.
08.06.2007 - 18.21 h - Dice ser Chimpo - #3
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Lo que pasa es que muchos monjes copistas irlandeses medievales (y del resto de Europa) no sabían latín, y puede que incluso no supieran leer, aunque sí dibujar, de ahí que muchos monjes supieran trazar las letras pero no las entendieran. Es un mito la supuesta cultura de los monasterios medievales, con grandes bibliotecas, al estilo de El nombre de la rosa. Hubo eclesiásticos y abadías con mucha cultura, pero, en general, en el claustro sólo había un armario con unos pocos ejemplares de los libros litúrgicos y de la regla. En general, los monjes no necesitaban de más. La mayor parte de los libros que con tanto mimo copiaban no eran para ellos, sino para algún obispo importante, alguna catedral o algún noble adinerado y culto, que en la época del Libro de Kells no había muchos. Los monjes, hasta entrado el siglo XIII, simplemente copiaban el libro apoyándolo sobre una tablilla en sus rodillas y sentado sobre un banco, ya que ni siquiera tenían pupitres. Sólo podían copiar de día, ya que estaba prohibido en ceder velas o lámparas en las salas don de se copiaba (generalmente, la sala de los monjes, una dependencia de trabajo que solía estar bajo el calustro) para reducir el riesgo de incedios: por otra parte, las lámparas de aceite y velas de la época no daban mucha luz y eran caras. Y eso habiendo suerte, porque en los días de invierno la tinta se podía congelar, y era preciso llevarla al calefactorium (la única habitación del convento medieval con calefacción) para descongelarla, confiando en que no se volviera a congelar durante el camino.Era un trabajo de sol a sol, durísimo, como sabemos por los comentarios de algún monje que se quejaba de los dolores de espalda y los calambres en los dedos. La mayoría de las pinturs y materiales eran muy caros: para obtener un libro de doscientas páginas de la mejor calidad de pergamino, había que matar a cien o ciento cincueta ternerras no natas. Las pinturas se tenían que importar, y el pan de oro de que se hacían las mayúsculas y adornos, y generalmente eran otros monjes los que hacían los adornos e ilustraciones que los que lo escribían, por no hablar ya de las encuadernaciones. El libro se hacía página a página, y como se hacía entre varios, era necesario planificarlo muy cuidadosamente. De ahí que veces se tardaran varios años en acabar un libro. De ahí que en la Edad Media hubiera tan pcos y se consideraran tan valiosos.
08.06.2007 - 18.22 h - Dice ser El Gran Vance - #4
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Magnífico artículo en la Wikipedia sobre el tema. Me quito el sombrero.
08.06.2007 - 18.24 h - Dice ser Maravillada - #5
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# 5.
Muchísimas gracias por tu información.
Un saludo
08.06.2007 - 20.38 h - Dice ser gloria - #6
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Dice ser juas juas juas, me parto #2
La ultima frase debería de llevar un punto al final, para ser mas exactos.
08.06.2007 - 23.35 h - Dice ser Marqués de Sade - #7
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Dejad de traducir bizarre por bizarro, y mirad el diccionario, ignorantes
09.06.2007 - 01.19 h - Dice ser jt - #8
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Definición de "bizarro, a", sacada del DRAE:
bizarro, rra.
(De it. bizzarro, iracundo).
1. adj. valiente (‖ esforzado).
2. adj. Generoso, lucido, espléndido.
A ver si dejamos de caer ya en ese "false friend", becarios.
En inglés "bizarre" significa algo así como poco convencional o extraño.
A ver si cogemos más el diccionario, juntaletras!!
09.06.2007 - 01.42 h - Dice ser gallego - #9
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Comentarios del 1 al 10