Los ciudadanos estadounidenses, casi todos supuestos agentes de la CIA, han sido acusado de secuestrar a un musulmán en Milán en 2003 que estaba en la lista de sospechosos de terrorismo de Washington y llevarle en avión a Egipto, donde dice que fue torturado durante su interrogatorio.
Espías italianos, incluyendo el ex responsable de los servicios secretos SISMI, están acusados de ayudar a los estadounidenses en esta llamada 'entrega extrajudicial'.
Como se preveía, ninguno de los americanos compareció en el tribunal y sólo estuvo presente un agente italiano. El juicio comenzó con los habitáculos vacíos a ambos lados de la sala.
'Llevo haciendo mi trabajo 33 años, siempre lo he hecho con la cabeza bien alta y a plena luz del día', dijo a Reuters en la sala el agente del SISMI Luciano di Gregori. 'No tengo nada que ocultar'.
Washington ha dicho que rechazará cualquier petición de Italia para extraditar a los acusados.
El fiscal Armando Spataro dijo que el caso es importante porque demostrará la necesidad de luchar contra el terrorismo con 'el pleno respeto de las leyes de nuestras democracias occidentales'.
/Por Phil Stewart/

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