Bidas crebazadas (Vidas rotas) es el título de su relato, ¿qué historia nos cuenta en él?
Son cinco historias de personas que viven al límite, que se entrelazan entre ellas con distintos nexos de unión. Trata la marginación, problemas como el sida, etc. y está ambientada en Aragón, aunque es una historia universal, que podría pasar en cualquier lugar.
¿Cómo se ha decidido a escribir en aragonés?
Siempre me ha encantado escribir, y también me gusta el aragonés, así que he conjugado dos de mis aficiones.
¿Ya había escrito algo más antes?
Había concurrido a concursos, pero es la primera vez que gano algo y estoy muy contento.
¿Cuándo aprendió la lengua aragonesa?
Hace muchos años. Siempre he tenido esta lengua cerca y me ha gustado aprenderla porque creo que hay que conservarla, ya que es una de las lenguas vivas más desprotegidas.
¿Debería fomentarse su aprendizaje?
Lo normal sería que pasara de padres a hijos, no como imposición, sino como un derecho. Estamos asistiendo a la muerte de una lengua en directo y habría que intentar normalizarla como cualquier otra lengua.
No tendrá muchos lectores escribiendo en aragonés…
Sí, lo sé, pero ése no es mi objetivo. Lo importante es que lo escrito queda para siempre y es cultura.
Bio
Rubén Ramos nació en Zaragoza hace 34 años. Trabaja en el gabinete de prensa municipal y es de la asociación Nogara.




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