Simoni, que ya inscribió su nombre en esta cima en 2003, cuando la carrera lo descubrió por una vertiente más "humana", se encargó de marcar el ritmo desde el inicio de las rampas más duras.
No hicieron falta ataques. Danilo di Luca, líder, tuvo que ceder para evitar un desfallecimiento. Su estrategia fue inteligente; Di Luca ascendió a su ritmo y mantuvo las diferencias, que siempre oscilaron en torno a los 30 segundos, con un trío formado por Leonardo Piepoli, el joven Andy Schleck -segundo en la general a casi dos minutos y medio- y el propio Simoni.
Estos tres ciclistas fueron superando, uno a uno, a los integrantes de la fuga que llegó a pie de puerto con cuatro minutos de ventaja. Simoni, en los últimos metros, se adelantó junto a su compañero Piepoli, que le cedió la victoria.
Di Luca entró cuarto, a medio minuto, y ya saborea su maglia rosa; aunque el sábado, en Verona, tendrá que defenderla en una contrarreloj de 43 km .




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