Los padres de Madeleine, la niña británica de cuatro años desparecida el pasado 3 de mayo en el Algarve portugués, fueron recibidos por el papa Benedicto XVI, quien les bendijo a ellos, así como a la foto de la pequeña.
Los progenitores de la pequeña, Kate y Gerry McCann, ambos católicos practicantes, asistieron a la audiencia general en la Plaza de San Pedro, sentados en las primeras filas, y esperaron su turno junto a cientos de fieles hasta que se les acercó el Papa.
Benedicto XVI estrechó durante unos segundos la mano de los padres de Madeleine e intercambió algunas palabras con la madre, quien le entregó una foto de la pequeña para que la bendijese.
Antes de la audiencia, Kate y Gerry McCann habían explicado a los periodistas que asistir a la audiencia habría sido una de las experiencias más emocionantes de su vida pero que no podían olvidar que ahora tenía otro sentido porque Madeleine no está con ellos.
La familia McCann visitó hace unos días el santuario de Fátima, donde pidió a los peregrinos que acuden allí diariamente que recen a la Virgen para que su hija regrese sana y salva.



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