El Ministerio Fiscal ha reclamado hoy año y medio de prisión y el pago de una multa de 1.000 euros a un empresario de Jaén capital, Enrique F.P., que celebró su onomástica invitando a sus empleados a ingerir una tarta "aliñada" con marihuana y con la que resultaron intoxicadas tres mujeres.
El 14 de julio de 2005, Enrique F.P. invitó a sus empleados a comer y luego continuaron con la fiesta en su casa, donde les ofreció la tarta elaborada con marihuana.
El acusado, para el que la acusación particular solicita cinco años de prisión, declaró que durante la comida dijo lo que llevaba la tarta y que su intención era la de "pasar una buena tarde".
Sin embargo, las dos empleadas que resultaron intoxicadas coincidieron en que a ellas no se les dijo nada de lo que llevaba la tarta y que fue al rato de estar en la casa de su jefe cuando comenzaron a sentirse mal y a sospechar que les habían echado algo, ya que todos "se reían cuando decíamos lo mal que estábamos y nos decían que lo nuestro era psicológico".
Se reían cuando decíamos lo mal que estábamos y nos decían que lo nuestro era psicológico
Cuando las dos mujeres abandonaron la fiesta los síntomas iban en aumento hasta el punto de que una de ellas se acercó a una patrulla de la Policía Local para pedirles ayuda y que las trasladaran a un centro hospitalario, donde se confirmó la ingesta masiva de cannabis.
Las dos mujeres tuvieron que estar un día ingresadas, mientras que una tercera también presentó síntomas tras la ingesta de la tarta.
Secuelas psicológicas y psiquiátricas
En el juicio, celebrado hoy en el Penal número 3 de Jaén y que ha quedado visto para sentencia, también estaba citada como acusada una mujer colombiana encargada de las tareas domésticas en casa de Enrique F.P. y que no ha comparecido, por lo que se ha ordenado su puesta en búsqueda y captura.
De las dos empleadas intoxicadas, una de ellas ha recibido la incapacidad absoluta por las secuelas psicológicas y psiquiátricas del suceso, mientras que la otra permanece con tratamiento farmacológico por estrés postraumático.
La acusación particular reclama para la primera de ellas una indemnización de 150.000 euros y de 43.085 euros para la segunda, mientras que el Ministerio Fiscal solicitó indemnizaciones por valor de 7.270 euros.
Por su parte, la defensa reclamó la libre absolución y en todo caso, si hubiera condena, que fuera por una simple falta de lesiones.



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