El dudoso honor de ser favorito antes de la entrega de la Palma de Oro - que tan a menudo recae en una película que luego no gana la competición - lo tiene este año una película que retrata a Rumanía hacia el final de la dictadura de Nicolae Ceausescu y toda su dureza insensible.
'Cuatro meses, tres semanas y dos días', una de las primeras películas que se proyectaron, ha liderado las quinielas casi desde el principio.
Dirigida por Cristian Mungiu, se desarrolla en un solo día y cuenta la historia del aborto ilegal de Gabita de un niño no deseado y el juicio de su amiga y cómplice, Otilia.
Su popularidad en Cannes es apropiada, dado que la principal competición ha estado llena de historias espantosas, y también de actuaciones sobresalientes de sus actrices principales.
El maratón de películas finaliza el domingo por la noche con la ceremonia de entrega de premios. Los periodistas se están relajando, las multitudes se han reducido y las películas vuelven a centrar la atención después de 10 frenéticos días de proyecciones, entrevistas, alfombras rojas, fiestas y acuerdos.
'Cuatro meses, tres semanas y dos días' es una de las pocas películas en Cannes este año que ha unido a la crítica de Francia y del extranjero.
La brecha entre ambos campos ha hecho esta edición de Cannes aún más difícil de predecir que lo habitual, aunque hay una sensación general de que la calidad de la alineación principal de la competición ha sido globalmente buena.
A falta de dos películas para proyectar - 'Promise Me This', de Emir Kusturica y 'The Mourning Forest', de Naomi Kawase - entre las favoritas están 'No Country For Old Men', de los hermanos Coen, 'Alexandra', del ruso Alexander Sokurov, 'Zodiac', del estadounidense David Fincher y la surcoreana 'Secret Sunshine'.
/Por Mike Collett-White/




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