La Unión Europea considera el estrés laboral el segundo problema de salud más frecuente entre los trabajadores.
Esta afección, que supone un coste anual de 20.000 millones de euros, afecta a la productividad y predispone a los trabajadores a sufrir un mayor número de accidentes.
Las principales consecuencias de este estrés son dolor de espalda, cuello o nuca, asociado a alteraciones del sueño y cefaleas.
Los niveles de estrés más elevados lo sufren los directivos y los que tienen estudios universitarios.
¿Qué es el estrés laboral?, ¿cuál es su incidencia en España?, ¿a quién afecta y cómo?, son algunas de las cuestiones que plantea y a las que da respuesta el libro "Estrés; Aspectos médicos" que ha sido presentado en el marco de una Jornada Técnica, organizada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), organismo dependiente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Estrés, el segundo problema de salud
El estrés laboral está considerado por la Unión Europea como el segundo problema de salud más frecuente, después de los trastornos músculo esqueléticos.
Esta dolencia, que afecta de manera muy significativa a las condiciones de salud y seguridad en el trabajo, supone un coste anual para Europa que se sitúa en el entorno de los 20.000 millones de euros.
El estrés puede inducir al desencadenamiento de numerosas enfermedades que afectan a todos los órganos y sistemas de nuestro organismo, y que son ampliamente analizadas en la obra.
Entre las enfermedades más típicas se encuentran las afecciones cardiovasculares, digestivas, respiratorias, neurológicas, y cáncer, entre otras muchas.
El estrés afecta al sujeto que lo padece y dado que este se encuentra inmerso en un entorno laboral, familiar y social, existen repercusiones negativas en todos ellos.
En el trabajo las consecuencias del estrés afectan a la productividad, existe mayor riesgo de accidentes laborales y aumenta el absentismo.
Los cinco tipos de estrés laboral
En el ambiente laboral se registran cinco tipos de estrés:
- El estrés propiamente dicho, que se puede dar en cualquier actividad laboral y consiste en hiperactividad emocional con predominio de daño fisiológico.
- El síndrome de burnout o de 'estar quemado' que se origina sobre todo en profesiones que implican ayuda y/o atención de la salud (médicos, personal de enfermería, etc). En este síndrome predomina el daño emocional con efectos negativos y sus manifestaciones clínicas son alteraciones del estado de ánimo, metabólicas y cardiovasculares.
- El mobbing o acoso psicológico en el trabajo, que se basa en un falta de respeto y de consideración respecto del derecho a la dignidad del trabajador. Los mayores perjudicados por esta forma de estrés son los trabajadores del sector servicios y los de administraciones públicas. Sus efectos son trastornos físicos y psíquicos, como conductas autolesivas, que pueden implicar ruptura familiar y/o suicidio.
- El síndrome agudo de estrés y de estrés postraumático es consecuencia de una experiencia muy traumática que implica una amenaza seria a la seguridad o integridad física. Provoca trastornos de ansiedad que afectan, fundamentalmente, a los integrantes de los Cuerpos de Seguridad del Estado, a bomberos, equipos de rescate, personal de agencias bancarias o comercios expuestos a acciones delictivas, y a trabajadores que sufren un accidente laboral grave o con riesgo de muerte.
- El Karoshi, un término que procede de Japón y provoca la muerte por exceso de trabajo, en entornos laborales muy exigentes, por razones de producción y productividad.
Según la última Encuesta de condiciones de Trabajo, elaborada por el INSHT, más de la mitad de las personas encuestadas padecía estrés, concretamente 5,6 sobre 10.
Los entrevistados aseguran que el trabajo les afecta a su salud y las principales consecuencias son dolor de espalda 57,6%, estrés, casi un 28%, y dolor de cuello o nuca 27,7%.
Las patologías más comunes asociadas a niveles de estrés elevados son cansancio acusado en un 12,3% de los casos, alteración del nivel del sueño (12,1%), y cefaleas prolongadas (10,4%).
El nivel de estrés más elevado lo sufren los directivos con un 28,7%, seguido de los profesionales 23,6%, los que tienen estudios universitarios 21,8%, los técnicos 19,6% y los trabajadores de servicios 19%.




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