Los indicadores que permitan augurar este fracaso son el abandono educativo y el nivel de logro educativo entre los jóvenes. Los cinco objetivos de mejora educativa que se marcaron en la cumbre de Lisboa son: no sobrepasar el 10% de abandono escolar; aumentar en un 15% el número de licenciados en carreras científicas; reducir el analfabetismo y lograr que a los 22 años un 85% de los jóvenes hayan concluido el bachillerato.
Sólo el 61,6% de los jóvenes españoles de 18 a 24 años terminan el bachillerato, lo que nos sitúa lejos del 85%. Y la tasa de abandono, que debería ser inferior al 10%, se ha triplicado desde 1997 (29,9%). Sólo en el ciclo 1998-2001 consiguió rebajarse la tasa.
Entre los peores de la clase
Ni en matemáticas ni en ciencia ni en lectura. Los alumnos españoles de 15 años (ESO) no logran alcanzar la media de conocimientos de los países desarrollados. Su nivel se sitúa entre los peores: un 20% ni siquiera es capaz de superar ejercicios básicos en dichas materias. Tampoco corre mejor suerte el nivel de excelencia, uno de los más bajos de Europa. Así lo demostró el Informe PISA 2003, que mediante 275.000 pruebas a estudiantes comparó los resultados educativos de los países de la OCDE.

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