Bush mantiene un ojo en la carrera abierta por sucederlo en las elecciones presidenciales de noviembre de 2008, pero sin tomar partido y evitando imponer su peso en los temas que discuten los candidatos.
Pero cuando se trata de los desafíos de seguridad que afrontará el próximo presidente, dejó en claro que su sucesor tendrá un difícil escenario, similar al que existe actualmente.
'Si la gente que dice que no tenemos una guerra contra el terror alguna vez resulta elegida, se sentarán en el despacho, el Despacho Oval, y entenderán que estamos en una guerra contra el terror', dijo el presidente en una entrevista con Reuters.
'Entenderán que hay gente ahí fuera tramando y planeando. Verán la complejidad de enfrentarse a este enemigo', agregó.
Algunos demócratas, incluyendo el candidato presidencial John Edwards, han calificado la 'guerra contra el terrorismo' como nada más que propaganda.
Edwards declaró recientemente a la revista Time que se ha utilizado para justificar la guerra en Irak, la tortura y violación de las libertades civiles estadounidenses y que cualquiera que hable contra ella es calificado de antipatriota.
Bush afirmó que la 'realidad de sentarse en el Despacho Oval es diferente de la realidad de la campaña'.
'Este es un mundo duro, con un enemigo decidido a atacarnos. Un presidente que atiende a la información de inteligencia recogida verá que su principal labor en este momento del siglo XXI es derrotar a este enemigo manteniéndose a la ofensiva y, con esto, asegurando Estados Unidos', explicó.
LUCHA CONTRA AL QAEDA
El presidente pronosticó una larga lucha ideológica para quienes le sucedan.
'Los presidentes tendrán que mantener la presión sobre Al Qaeda mediante el uso de buena información. Al mismo tiempo, los presidentes van a tener que promover (...) una ideología alternativa a la defendida por esos extremistas y radicales y que esté basada en la libertad', detalló Bush.
Durante una entrevista realizada el lunes en la sala de conferencias del avión presidencial Air Force One, Bush reflexionó sobre su tiempo en el cargo, con menos de 20 meses por delante.
'Mi mayor remordimiento, hasta el momento, es la pérdida de vidas, de vidas estadounidenses. Lo más difícil para un presidente es cuando pones a nuestras tropas en situaciones de riesgo, es cuando sabes que han muerto como resultado de tu decisión', reflexionó.
Los primeros meses de su presidencia en 2001 estuvieron dominados en gran parte por asuntos nacionales. Los ataques del 11 de septiembre ese año cambiaron irreversiblemente su presidencia.
'Una de las cosas que he aprendido (en el cargo) es estar preparado para lo inesperado', dijo Bush, que llevaba una chaqueta de vuelo del Air Force One.
¿Cuál será su legado? 'Espero que sea que George Bush combatió en la guerra, que estableció la estrategia para América y sus aliados acabaran derrotando a estas ideologías; que reconoció la naturaleza del enemigo' y puso en marcha medidas para afrontar la amenaza', dijo.
/Por Steve Holland/.*.


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