El juego se llama V-Tech Rampage y permite al usuario encarnar a Cho Seung-hui, el autor de la matanza.
El escenario reproduce los escenarios del campus, aunque lo más polémico ha sido que pueden escucharse gritos cada vez que se produce un disparo.
Como suele ocurrir con este tipo de juegos, no son comercializados por ninguna compañía ni representan de forma alguna el mercado de los videojuegos.
Alguien decide programarlo y, a partir de ahí, algunas páginas de internet proceden a colgarlo.
En un espectáculo que ya muchos han calificado de vergonzoso, el autor del juego ha pedido 2.000 dólares por retirar el videojuego y otros mil por pedir perdón.
Para colmo, después explicó que jamás se retiraría ese videojuego y que con sus declaraciones sólo trataba de enfurecer aún más a la gente.



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