La última visita programada de Blair a Washington antes de renunciar el 27 de junio subraya el precio que ha pagado por respaldar a Bush al unirse a la invasión de Irak en 2003 liderada por Estados Unidos y mantener su apoyo, por el que sus críticos en Reino Unido le han calificado de 'perrito faldero de Bush'.
Aunque la guerra ha dañado la posición de ambos líderes, es Blair quien abandona el cargo a mitad de mandato, bajo presión desde dentro de su propio Partido Laborista para hacerse a un lado antes de las próximas elecciones generales previstas para 2009.
Blair, más popular en Estados Unidos que en su país, fue recibido el miércoles por la noche por Bush con los brazos abiertos, con quien posó ante las cámaras antes de una cena privada.
Tras pasar la noche en la misma habitación en la que Winston Churchill durmió durante sus visitas en tiempos de guerra hace décadas, Blair mantendrá una serie de reuniones y ofrecerá el jueves una rueda de prensa conjunta con el presidente.

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