El Centro para la Ciencia en Interés Público (CSPI, por sus siglas en inglés) señala en su demanda que Burger King es la única cadena de restaurantes de comida rápida que no se ha comprometido a eliminar de su menú estas grasas perjudiciales para la salud.
Otras cadenas del sector competencia de ella, como McDonald's, Wendy's o Taco Bell, han reemplazado esos productos o han dicho que planean hacerlo.
La organización sin ánimo de lucro, que interpuso esta demanda en un tribunal federal de Washington, busca que Burger King interrumpa el uso de esas grasas o, en su defecto, coloque avisos en los menús advirtiendo de su peligrosidad.
"A pesar de la decisión de sus competidores y de los bien conocidos peligros de las grasas parcialmente hidrogenadas, es desafortunado que Burger King continúe utilizando el producto en alimentos fritos y otros artículos de su menú', dijo Michael F. Jacobson, director ejecutivo de CSPI.
Jacobson señaló que algunos artículos contienen tres, cuatro o cinco veces más cantidad de grasas parcialmente hidrogenadas de la que se considera saludable para una persona adulta a lo largo de un día entero.
CSPI calcula que un plato grande de aros de cebolla tiene 6 gramos de grasas parcialmente hidrogenadas, 8 uno de tamaño regular de pollo con una ración grande de patatas fritas y un bocadillo de salchicha con una ración grande de patatas trituradas y fritas o "hash browns" incluye nada menos que 18 gramos, cantidad superior a lo que se considera saludable en nueve días.
Se trata de unas grasas que incrementan el nivel del colesterol "malo", el LDL, y bajan el "bueno", el HDL.
La Asociación Estadounidense para el Corazón recomienda que no se consuman más de dos gramos de estas grasas en una dieta de 2.000 calorías diarias.
Los precedentes
Wendy se convirtió en la primera cadena en dejar de usar estas grasas, en 2006; McDonald's, demandada en 2003 pese a su promesa, un año antes, de interrumpir su uso, ha comenzado a utilizar aceites más saludables en algunas ciudades y prevé hacer lo mismo en todos sus restaurantes a finales de 2008.
Starbucks reemplazó las grasas parcialmente hidrogenadas en casi todos sus productos de bollería, mientras que Kentucky Fried Chicken anunció el mes pasado que ya había completado su conversión tras conocer las intenciones de CSPI de interponer una demanda.
Nueva York y Filadelfia se convirtieron hace unos meses en las primeras ciudades estadounidenses en prohibir la utilización de este tipo de grasas en sus restaurantes.

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