Como Bree, la mujer de hielo desquiciada de la serie Mujeres desesperadas.
Así se siente Victoria Beckham. La culpa la tienen el traslado, encontrar un nuevo hogar y, sobre todo, las estrictas normas de admisión de los colegios de élite de Los Ángeles donde pretende matricular a sus hijos: Brooklyn, Romeo y Cruz.
En la soleada ciudad californiana, apellidarse Beckham y tener un papá mundialmente famoso no abre tantas puertas como en Madrid.
Victoria Beckham, en declaraciones al diario 'The Sun', se ha desahogado sobre la magnitud de su terrible problema: "Me tengo que convertir en Bree. ¡Conseguir matricular a tus hijos en una escuela privada de Beverly Hills es tan horriblemente duro! Como padres nos sentimos como si estuviéramos sometidos a juicio".
De nada han servido las contraprestaciones ofrecidas por el matrimonio: "Hasta he prometido hacer donaciones a los colegios y David se ha ofrecido a dar a los alumnos algunas clases de fútbol... Me estoy preocupando de que mis bomboncitos no estén a la altura de su estándar".
Otra desesperada de la vida
Isabel Preysler, una de las escasas amigas que ha hecho Victoria Beckham durante su estancia en España, originó un pequeño escándalo con sus declaraciones en los ochenta, cuando estaba casada con el marqués de Griñón.
A la actual señora de Boyer le estresaba mucho y le parecía agotador tener que comprar la ropa y los uniformes escolares de sus hijos.




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