La sentencia del juicio llega nueve años después del inicio de la investigación, por unos hechos acaecidos entre 1988 y 1997.
Además, el tribunal le inhabilita para ejercer la profesión médica durante 1.941 años y le absuelve de los delitos contra la salud pública, lesiones imprudentes y homicidio.
'(La condena) es la que asume todas y cada una de las pretensiones tanto del fiscal como de las acusaciones particulares, y profesionalmente es uno de los días más felices de nuestra vida', dijo a RNE Manuel Mata, abogado de algunos de los afectados.
La Audiencia considera probado que el médico se administraba anestésico como estupefaciente - opiáceos - y después usaba el mismo material quirúrgico para inyectar a los pacientes los anestésicos que precisaban, contagiando así el virus a 275 personas.
'El contagio de estas personas se produjo durante y como consecuencia de la actuación anestésica o de sedación, o de cuidados intensivos, que les fue practicada, por haber utilizado el procesado previamente para sí el material empleado para anestesiar, sedar o tratar a los pacientes', dijo la sentencia.
El tribunal no ha estimado el atenuante de la drogadicción solicitado por la defensa del acusado, al estimar que podía haber utilizado otros medios para conseguir los opiáceos, haberse deshabituado, destruido el material utilizado por él, o administrárselo después del paciente y no antes.
La Generalitat Valenciana fue considerada responsable civil subsidiaria y el tribunal determinó una indemnización de más de 20 millones de euros para los 275 afectados, que oscilarán entre los 60.000 y los 150.000 euros según la gravedad del caso.
El asunto se descubrió en 1998 a raíz de la aparición de varios casos de hepatitis C en una misma empresa en los que se observó un nexo en común, que finalmente llevó a Maeso, cuyo genotipo de la hepatitis C es minoritario o infrecuente en España, según la sentencia, y al descubrimiento de otros afectados.
'Hemos conseguido justicia, hemos conseguido que haya un culpable, pero no volvemos atrás, no vamos a recuperar todo lo perdido', declaró a RNE tras conocer la sentencia Amparo González, presidenta de la Asociación de Afectados de la Hepatitis C.
'Se ha demostrado durante un año y medio por especialistas, investigadores, biólogos, hepatólogos, psicólogos y psiquiatras que la única vía de contagio ha sido Juan Maeso', agregó.
Maeso, que puede recurrir la sentencia ante el Supremo, aseguró durante el juicio que era una víctima más del contagio.
/Por Emma Pinedo/

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