Los dirigentes de la UE esperaban que el encuentro con el presidente Vladimir Putin, que tendrá lugar el viernes en la ciudad de Samara, en el sur de Rusia, marcase el inicio de una nueva asociación estratégica con el país del que depende para una gran parte de su suministro energético.
Pero estas esperanzas prácticamente se han desvanecido tras la negativa de Moscú de levantar el veto a las importaciones de carne de Polonia, citando casos de fraude. Esto ha llevado a Varsovia a vetar la apertura de negociaciones sobre un nuevo pacto que cubriría energía, comercio, derechos humanos y política exterior.
Además las relaciones de los países occidentales con Rusia están pasando por un momento difícil por la posible independencia de la provincia serbia de Kosovo, por la decisión de Estonia de retirar un monumento soviético del centro de la capital y por la ubicación de un escudos antimisiles de Estados Unidos en el este de Europa.
La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, llega el lunes a Rusia para intentar mejorar la situación.
'Estoy convencido de que la UE necesita a Rusia para resolver conflictos internacionales, y Rusia va a seguir dependiendo de Europa, así que estoy completamente seguros de que la razón se impondrá en ambas partes', declaró el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.
MANDATO NEGOCIADOR
La reunión el lunes de los 27 ministros de Exteriores en Bruselas era una ocasión para acordar un mandato negociador necesario para comenzar las negociaciones con Moscú sobre un nuevo pacto de asociación.
Pero esta posibilidad se considera poco probable después de que el ministro ruso de Agricultura, Alexei Gordeyev, reafirmase la semana pasada las razones de Moscú para aplicar una prohibición desde hace 17 meses sobre la carne y otros productos de Polonia, una decisión que su vecino atribuye a una motivación política.
Varios responsables han destacado que las relaciones UE-Rusia pueden seguir funcionando de acuerdo con una fórmula de asociación, aunque ésta no trata la preocupación europea de que Moscú pueda utilizar su dominio energético para maniobras políticas.
Otros asuntos difíciles son el de Kosovo, en el que Rusia ha dicho que podría utilizar su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para bloquear un proyecto de resolución que dé una independencia prácticamente efectiva para la provincia serbia; la interrupción de los suministros de petróleo a Lituania; y unas negociaciones sobre las tasas que cobra Rusia a las aerolíneas extranjeras por sobrevolar Siberia.
/Por Mark John/


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