En la última jornada de una visita de cinco días a Brasil en la que abrió una decisiva cumbre de obispos que definirá el rumbo del catolicismo en el continente, el Papa rechazó las tendencias izquierdistas y también cargó contra el capitalismo más extremo, reclamando un orden social justo.
'No es una ideología política, ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico; es la fe en Dios Amor, encarnado, muerto y resucitado en Jesucristo, el auténtico fundamento de esta esperanza que produjo frutos tan magníficos desde la primera evangelización hasta hoy', dijo el Pontífice.
'Esta es la fe que hizo de Latinoamérica el 'Continente de la Esperanza'', agregó en una misa a cielo abierto en la que el Papa habló ante 150.000 fieles congregados en la ciudad de Aparecida, a 167 kilómetros de Sao Paulo.
Defensor ferviente de un dogma católico sin desviaciones, Joseph Ratzinger combatió desde el Vaticano a la izquierdista Teología de la Liberación, que contó con adeptos en Brasil y América Latina, antes de convertirse en Papa.
'Tanto el capitalismo como el marxismo prometieron encontrar el camino para la creación de estructuras justas (...) Y esta promesa ideológica se ha demostrado que es falsa', dijo, lamentando las agudas diferencias sociales en la región, en una frase que arrancó aplausos de los obispos.
En su primer contacto directo con la región en dos años de pontificado, Benedicto XVI planteó su preocupación por la presencia de gobiernos autoritarios en América Latina o que responden a 'ideologías que se creían superadas'.
Previamente al viaje, el prefecto de la Congregación para el Clero de la Santa Sede, el cardenal brasileño Claudio Hummes, dijo que Benedicto XVI podría referirse en la visita a su inquietud por la situación política en Venezuela y Cuba.
El Papa también reivindicó la virginidad prematrimonial y el celibato sacerdotal, y rechazó el aborto, la homosexualidad y el divorcio, instando a una ofensiva pastoral que restablezca el predicamento de la Iglesia en la región, hoy erosionado por cultos evangélicos y la indiferencia de parte de la sociedad.
El conjunto de esas visiones influirán decisivamente las deliberaciones de la jerarquía eclesiástica latinoamericana, explicó a Reuters el obispo de la amazónica ciudad brasileña de Manaus, Luiz Soares Vieira, vicepresidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB).
CONVERSIÓN DE LOS INDIOS
Antes de dejar Brasil, el país con la mayor población de católicos del mundo, Benedicto XVI celebró la conversión a la fe cristiana de los pueblos nativos durante la conquista de América, indicando que no fue una imposición sino un encuentro que enriqueció las culturas precolombinas.
'El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña', dijo el Pontífice.
Esa posición contrasta con las acusaciones de 'genocidio' y usurpaciones contra quienes vivían en América al momento del Descubrimiento en 1492. Aún hoy grupos indígenas acusan a la Iglesia por acciones de muerte y explotación contra sus ancestros.
/Por Guido Nejamkis y Damian Wroclavsky/.*.


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