Paisley, de visita en la República de Irlanda por primera vez desde que asumió el cargo para dirigir la nueva administración en Belfast, se reunió con Ahern en el lugar donde se produjo la Batalla del Boyne, en la que se enfrentaron protestantes y católicos europeos en 1690.
Ahern, católico cuyo Partido Fianna Fail está a favor de una Irlanda unida, dijo que la visita simbolizaba una nueva sensación de optimismo y esperanza, surgida a raíz del comienzo del poder compartido en Irlanda del Norte esta semana.
'No podemos cambiar lo que sucedió en este lugar o en estas islas, pero la historia puede dar muchos giros. Hoy, en este lugar especial de nuestra historia, es otro día bueno', afirmó.
Paisley, clérigo protestante devoto de la soberanía británica sobre Irlanda del Norte, también resaltó grandes cambios.
'En lugar de resonar el bramido de los cañones, la carga de hombres, los disparos de mosquetes y el choque del acero de las espadas, hoy tenemos la tranquilidad del agua tranquila, en donde podemos contemplar el pasado y mirar hacia el futuro', dijo Paisley, quien hasta abril se negó a estrechar la mano de Ahern en público.
Londres y Dublín esperan que el nuevo Gobierno de Belfast dé pasos a la estabilidad política y consolide el acuerdo de paz de 1998 que puso fin, en gran parte, a 30 años de un conflicto sectario que dejó 3.600 muertos.
Sin embargo, los orígenes de esa lucha religiosa se remontan a siglos, nacidos de cerca de 800 años de dominio inglés en la Irlanda de mayoría católica que en 1922 ganó una batalla por la independencia en todos los condados salvo seis.
/Por Paul Hoskins/.*.


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