Se llama Intimate Game Controllers y no es todavía un producto de mercado, sólo un experimento que una estudiante de Telecomunicaciones de la Universidad de Nueva York ha presentado como su tesis de grado.
La picardía de este videojuego está en los controles: un sujetador con seis sensores para ella y un calzoncillo con otros seis sensores para él, de manera que se activa con el contacto físico de los jugadores.
Está dividido en distintos niveles. En el primero, que se llama En el cine, se juega con el par de sensores colocados en las tiras del sujetador de ella y los dos en los laterales del calzoncillo de él, pero las zonas de toque son cada vez más íntimas en la medida en que se avanza a los niveles 2 (La primera cita) y 3 (El primer beso).
La idea hace realidad el sueño de aquellas mujeres y de muchos hombres que sufren o terminan abandonando a su pareja por culpa de su adicción a las máquinas de videojuegos.




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