'Matémoslo de todas maneras', dijo el que blandía la pistola, según contó el reportero, después de que la cadena de televisión local de Jabbar hubiera pagado un rescate de alrededor de 30.000 dólares por su liberación.
Jabbar no sabe por qué, pero el otro secuestrador dijo que debía vivir, y fue liberado.
La experiencia de Jabbar, secuestrado en Bagdad mientras cubría una información y retenido durante 36 horas, es simplemente una de las decenas de anécdotas que ilustran por qué Irak es el país más peligroso del mundo para los periodistas.
El Instituto Internacional de Prensa, con sede en Viena, dijo en abril que el año pasado murieron en Irak 46 periodistas, de los cuales 44 eran iraquíes. En total, más de 100 reporteros, 80 de ellos iraquíes, han fallecido desde la invasión estadounidense de 2003.
Los periodistas extranjeros viven y trabajan en recintos fortificados. Los iraquíes que trabajan para los medios locales, especialmente fuera de Bagdad, no tienen esa protección.
'Todos odian a los periodistas: el Gobierno, los militantes y los estadounidenses', dijo a Reuters Jabbar, de 53 años.
El miércoles, unos hombres armados sacaron de su coche, torturaron y luego dispararon a dos periodistas iraquíes, un empleado de su compañía y su conductor, cerca de la ciudad de Kirkuk, en el norte del país.
Hace una semana, unos extremistas volaron la cadena independiente Radio Dijla en Bagdad, destruyendo las oficinas, pero sin causar víctimas. Ello ocurrió un día después de que unos hombres fuertemente armados mataran a una persona e hirieran a otras dos en la emisora.
Los periodistas son atacados por escuadrones de la muerte, y los insurgentes intentan silenciar sus voces, según los grupos de control de medios.
'Todo el mundo sabe que Irak es el lugar más peligroso para los periodistas, pero lo que no se sabe es la escala de ese riesgo', dice en su sitio de Internet el Observatorio de Libertad Periodística, una organización iraquí no gubernamental.
La ONG dijo que las agresiones contra periodistas iraquíes provienen desde todas las direcciones: hombres armados, milicias, soldados extranjeros y fuerzas de seguridad del Gobierno.
Abu Ali, periodista de un diario en el bastión de la milicia chií de Ciudad Sadr, en Bagdad, dijo que tiene miedo de cubrir acontecimientos en zonas suníes.
'Tengo miedo de escribir algunas historias si pienso que podrían matarme por ellas', dijo.
/Por Waleed Ibrahim/.*.




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