El Gobierno de Lula evalúa una convocatoria a un referéndum sobre la legalización del aborto y se especulaba que, tras los contundentes mensajes del líder de la Iglesia a su llegada a Brasil en los que exigió respeto a la vida desde la concepción, el Vaticano introdujera la cuestión en el encuentro.
Durante la cita, en la que hubo cordialidad e intercambio de regalos, el mandatario brasileño interiorizó al Pontífice sobre los planes sociales que impulsa, como el exitoso Beca-Familia, que incluye ayuda financiera a millones de pobres del país, y planteó su posición sobre el papel de la Iglesia.
'Nuestro empeño es preservar y consolidar el Estado laico. Es tener la religión como instrumento para tratar del espíritu y de temas sociales', dijo Lula al Papa, según contó al término del encuentro la influyente diplomática Vera Machado, embajadora de Brasil ante el Vaticano.
'Fue una conversación cordial', dijo el gobernador de Sao Paulo, José Serra, quien participó de parte de la reunión entre Lula y el líder de la Iglesia Católica.
Lula incluyó en la entrevista el tema de la posible ayuda brasileña a países de África para producir combustibles renovables, algo que según su Gobierno puede ayudar a reducir la crónica pobreza de ese continente.
Machado indicó también que Lula y el Papa discutieron sobre un eventual futuro acuerdo entre Brasil y el Vaticano, que permitiría la presencia de catequizadores católicos en reservas indígenas brasileñas. Los indios brasileños han sido en los últimos años captados por la acción de cultos evangélicos.
Además, el mandatario pidió a Benedicto XVI el apoyo para un término exitoso de la Ronda de Doha en la Organización Mundial del Comercio (OMC), en la que Brasil busca una apertura de los mercados de los países ricos a los productos agrícolas del mundo en desarrollo.
El Papa defendió con vehemencia a su llegada a Brasil los valores tradicionales del catolicismo, en un país donde el Gobierno combate el sida con la distribución masiva y gratuita de preservativos.
A bordo del avión que lo trasladó a Brasil el miércoles, el Papa también advirtió a los políticos católicos de que se arriesgan a la excomunión si apoyan el aborto.
SONRISAS Y REGALOS
Durante el encuentro, el Papa recibió de Lula y su esposa Marisa Leticia un cuadro como regalo, y el gobernador de Sao Paulo, en tanto, obsequió al Pontífice una Biblia con ilustraciones de 15 kilos de peso.
En la reunión fue servido chocolate caliente al Pontífice, de 80 años, quien nuevamente exhibió vitalidad, agilidad en sus movimientos y repartió sonrisas a los invitados que lo saludaron besando su anillo.
Tras la cita con Lula, el Papa, quien permanecerá en Brasil hasta el 13 de mayo, regresó al monasterio donde se aloja para encontrarse luego con representantes de otras religiones y almorzar con obispos brasileños ñoquis de mandioca.
Por tarde, encabezará un encuentro con más de 35.000 jóvenes católicos brasileños en el estadio de fútbol Pacaembú, donde se espera que reitere sus mensajes antiaborto, contrarios a la promiscuidad, violencia y en defensa de la familia.
/Por Guido Nejamkis y Damián Wroclavsky/.*.


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