Jacqueline Moore, británica de 49 años que con el apodo de Viuda Negra relató en internet la muerte de su marido y su posterior descuartizamiento e incineración en un bidón de su casa en Cartagena, cambió hoy su declaración para culpar a su hijo George Ross del asesinato del marido de aquélla y padrastro de éste, Brian Moore.
La mujer ha sido la primera en declarar a instancias del ministerio fiscal en el juicio con jurado que se inició esta mañana en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Murcia, con sede en Cartagena, que se prevé que dure toda la semana.
Jacqueline Moore afirmó que su marido era alcohólico y se bebía a diario en su casa de la diputación cartagenera de Tallante "24 tercios de cerveza, ocho litros de vino y una o dos botellas de whisky o vodka", y subrayó que fue objeto de malos tratos por parte de su esposo en muchas ocasiones, incluido el día en el que murió.
La acusada explicó que un día de octubre de 2002 su marido la despertó pidiéndole alcohol y empezó a golpearla sin cesar en los brazos, el pecho y las piernas, y añadió que acertó a llamar a su hijo con el teléfono móvil para pedirle ayuda y que le buscase un lugar seguro donde esconderse.
Jacqueline contó después que su hijo llegó a la casa desde su trabajo con unas botas con refuerzo metálico y se enzarzó en una pelea con su padrastro, en la que éste perdió el conocimiento.
En sus primeras declaraciones, cuando fue detenida en mayo del 2004, aseguró que su esposo seguía con vida después de que George Ross se marchara de la casa, y que fue ella la que lo asfixio con una almohada.
Sin embargo, hoy dijo que le pidió a su hijo que se fuera y que comprobó que Brian Moore estaba muerto.
Según sus propias palabras, la mujer arrastró después el cuerpo, cogiéndolo por las axilas, hasta el patio de la casa, donde lo tapó hasta que pasaron unos días, tras lo que lo descuartizó y quemó en un bidón en el patio.
Restos de hueso en el patio de la vivienda
La familia de Brian Moore denunció su desaparición pocos meses después de ocurridos estos hechos a la policía británica, que pidió ayuda a la española, aunque pasaron dos años hasta que se produjo la detención de madre e hijo, después de que Jacqueline confesase el crimen en internet y de que el asunto fuese denunciado por un periodista inglés.
El fiscal, Pablo Romero, pidió 20 años de prisión para ambos acusados por un presunto delito de asesinato, mientras que los abogados defensores de la mujer, María Dolores Coquillat, y del hijo, Francisco Valdés, piden la absolución y argumentan cuestiones como el maltrato que ambos sufrían por parte de Brian Moore o la enajenación mental transitoria de George Ross.
En los próximos días pasarán por la sala varios testigos, los guardias civiles que instruyeron el caso y diversos peritos y técnicos.
El fiscal reconoció que en la instrucción la guardia civil encontró restos de huesos en el patio de la vivienda, pero su estado no ha permitido cotejar el ADN con la familia del fallecido en el Reino Unido.
Diciesiete medios de comunicación de la región de Murcia, pero ninguno británico, siguen la sesión e intentan captar imágenes como la de Jacqueline secándose las lágrimas de los ojos poco antes de declarar o la de su hijo con la mirada perdida y cabizbajo mientras el fiscal hacía preguntas a su madre

Rajoy niega un rescate de la UE a la banca española
Internet Explorer sigue siendo el navegador líder
Un estudiante resuelve un enigma matemático de 350 años
Madrid estudia cerrar el metro a las 0.00 horas para ahorrar
Juicio a una cuidadora acusada de sedar a bebés en Vigo
Muere una mujer al saltar en paracaídas en Toledo
'Gran Hermano', a punto de cerrar su edición más supersticiosa
Comer en familia, para que el niño aprenda a alimentarse
¡Sé el primero en hacerlo!