'Después de esto (...) mi candidatura es imposible', dijo el ministro de Asuntos Exteriores a los periodistas tras la revisión de la asistencia al Parlamento. 'No tengo resentimientos', agregó.
Gül, principal arquitecto de la candidatura de Turquía para entrar en la UE, aún no se ha retirado formalmente, pero ahora se prevé que el próximo presidente sea elegido después de las elecciones generales anticipadas del 22 de julio.
Su candidatura, la única presentada y que contaba con el respaldo del Partido AK en el poder, reveló una profunda división sobre la futura dirección de Turquía, que tiene una Constitución firmemente laica pero una población mayoritariamente musulmana.
El Parlamento elige presidentes para un único mandato de siete años.
Turquía, miembro de la OTAN, ha sido escenario de una serie de grandes manifestaciones por parte de partidarios del laicismo que pedían a Gül que retirara su candidatura. A las protestas se unió una creciente alarma en el Ejército ante la perspectiva de que un antiguo islamista se convirtiera en presidente y comandante en jefe.
El Ejército - que junto con la judicatura y las universidades forma el núcleo de la élite laica - ha emitido un recordatorio público de que es el defensor último del Estado laico. Las Fuerzas Armadas han acabado con cuatro gobiernos civiles en 50 años.
'Muchos turcos están contentos con el sistema laico y acostumbrados a un estilo de vida que la gente ha tenido durante 100 años. Están preocupados por el hecho de que pueda tener lugar una arabización de la sociedad', dijo Semih Idiz, un columnista en el diario liberal Milliyet, a Reuters.
El Partido AK, que tiene raíces islamistas pero niega tener una agenda islamista ahora, no consiguió reunir a los 367 diputados necesarios para la votación, porque la mayoría de los partidos de la oposición boicotearon la sesión.
La semana pasada, el Tribunal Constitucional anuló una primera ronda de votación y determinó que dos tercios del Parlamento debían estar presentes para que fuese válida.
Contraatacando, el Gobierno organizó una nueva votación, convocó elecciones generales anticipadas y ahora quiere introducir enmiendas constitucionales que permitirían al pueblo, en lugar de al Parlamento, elegir al presidente para un máximo de dos mandatos de cinco años.
Se prevé que ahora el Parlamento declare inválido el proceso de elección presidencial.
/Por Hidir Goktas y Paul de Bendern/




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