Aparte de defenderse de la competencia de los vinos del Nuevo Mundo al centrarse más en la calidad que en la cantidad, la idea es desviar los subsidios para desalentar los excedentes no deseados que habitualmente terminan destilados en alcohol industrial o biofuel.
El pasado junio, en un borrador para remodelar la política del vino, un sector que fue reformado por última vez en 1999, la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, subrayó su idea general de eliminar o al menos simplificar muchos subsidios y limitar la producción innecesaria.
En ese momento, sugirió ofrecer recompensas en efectivo durante cinco años a los vinicultores que arrancaran cepas que no necesitan usar, eliminando unas 400.000 hectáreas de viña de las actuales 3,4 millones de hectáreas existentes en la UE.
Pero en una actualización interna del borrador del año pasado, el área se ha reducido a 200.000 hectáreas. No está previsto que la propuesta de reforma se publique hasta julio.
Para los principales países vinícolas del sur de Europa - Francia, España e Italia, también los tres principales productores del mundo - era el elemento más controvertido del plan. Se habían quejado de que 400.000 hectáreas era una cifra muy alta.
Juntos, los tres países suponen el 80 por ciento de la zona de cultivo de vid en la UE.
/Por Jeremy Smith/


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