Guinea Ecuatorial, un pequeño país del oeste de África productor de petróleo y antigua colonia española, asegura que los militantes fueron arrestados el domingo por negarse a pasar por un control rutinario de la policía de fronteras en el aeropuerto de Malabo.
El opositor Convergencia para los Social Demócratas (CPDS) asegura, por su parte, que la policía hostigó a sus simpatizantes antes de pegarles y encerrarles en la comisaría central de la capital ecuatoguineana.
El máximo dirigente del CPDS, Placido Micó, dijo a Reuters por teléfono desde el país africano que uno de los militantes, una mujer de 22 años, fue desnudada y apaleada en el suelo.
Ocho de los 10 siguen retenidos, dijeron tanto Micó como el Gobierno.
Guinea Ecuatorial, formada por islas volcánicas y una zona selvática costera en el continente, está presidida desde 1979 por Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, que llegó al poder después de un golpe de Estado.
Varios grupos de defensa de los derechos humanos, incluyendo Amnistía Internacional acusan al Gobierno de Obiang de numerosos abusos - unos cargos que las autoridades niegan.
El CPDS es el único partido legal de la oposición, y muchos de sus miembros - incluido el propio Micó - han sido encarcelados por sus actividades políticas.
EXTERIORES RECIBE GARANTÍAS DE SOLUCIÓN
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se reunió el miércoles en Madrid con su homólogo ecuatoguineano, Don Pastor Michá Bile.
'El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación ha manifestado (...) la preocupación de las autoridades españolas por (...) la detención de 10 militantes del partido CPDS, y ha recibido garantías del sr. Pastor Michá sobre una inmediata y satisfactoria resolución del caso', informó Exteriores en un comunicado.
El ministro ecuatoguineano de Información, Alfonso Nsue Mokuy, quitó importancia al caso, al que calificó de 'una interrupción del orden público'.
'Es una actuación judicial en la que el Gobierno no tiene por qué pronunciarse', declaró a Reuters Nsue Mokuy por teléfono desde Malabo.
'Pero el problema es que ya estamos recibiendo presiones, incluso amenazas del partido socialista (español) y el tema esta generando malestar que ha llegado incluso ya ahora a crear cierta tensión entre nuestros dos gobiernos'.
Los militantes estaban en el aeropuerto para tomar un avión a España, donde iban a participar en un seminario organizado por una fundación cercana al PSOE.
Micó dijo que la policía de fronteras les pidió un permiso de salida del Ministerio del Interior, cuando no se requiere ese documento para salir del país. Cuando protestaron, la policía les golpeó con los puños, cinturones y palos, afirmó.
'Este es obviamente un caso político (...) La intención del Gobierno es mandarles a la cárcel para mandar un mensaje que la dictadura sigue viva y que ningún ciudadano tiene derechos, y menos los de la oposición', aseguró.
/Por Estelle Shirbon/


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