Las imágenes, que fueron difundidas el sábado por varios medios, muestran la habitación de cacheos de una comisaría del centro de Barcelona en el momento en el que el detenido entra esposado acompañado por cuatro 'mossos'.
Los agentes le quitan las esposas, y entonces el joven se sitúa frente a ellos, se quita la chaqueta y la tira contra la pared y les encara con una actitud chulesca. Inmediatamente los cuatro se abalanzan sobre él y le propinan varias patadas y puñetazos, hasta que le reducen y finalmente se lo llevan en posición horizontal.
El director general de los Mossos d'Esquadra, Rafael Olmos, aseguró hoy que la agresión es un caso 'extremadamente puntual' en un cuerpo con un comportamiento 'modélico', aunque indicó que se grabó otro caso de una bofetada de una agente a una detenida.
Olmos alabó el comportamiento del departamento de Interior y de la policía autonómica catalana. Su división de Asuntos Internos había colocado las cámaras ante las sospechas de malos tratos en esa comisaría, según medios, y el departamento de Interior respondió inmediatamente al ver el vídeo apartando a los agentes y llevando el caso a un juzgado.
Ahora el juez tendrá que determinar si hicieron uso excesivo de la fuerza tras el arresto del ciudadano el pasado 31 de marzo a la salida de una discoteca. Según informaciones de medios, también ha imputado a un quinto agente.
La actuación de los 'mossos' fue defendida por un representante sindical de la Policía.
'A pesar de que las imágenes son muy aparatosas y muy espectaculares para gente que no esté habituada a una intervención de reducción a una persona que no se deja reducir, en ese momento es lo único que no se podía hacer', aseguró a Televisión Española el secretario general del Sindicato de Policías de Cataluña (SPC), David José Mañas.
Por su parte, Olmos reiteró que los catalanes se pueden sentir 'orgullosos' de su policía, y que 'este hecho no tiene que enturbiar la imagen del cuerpo ni reducir nuestra confianza en él'.
SENTENCIA DEL 'CASO ROQUETAS'
Estas imágenes han salido a la luz el día después de la sentencia de un juez de Almería por la muerte de un agricultor en un cuartel de la Guardia Civil en Roquetas de Mar en julio de 2005.
El juez condenó a un teniente a 15 meses de prisión y tres años de inhabilitación por un 'atentado no grave contra la integridad moral'. Además, junto con otros dos agentes fue condenado al pago de una multa por una falta de lesiones, y al pago de una indemnización a los herederos de Juan Martínez Galdeano.
Los agentes le golpearon y utilizaron una defensa eléctrica prohibida cuando intentaron reducirle, aunque los resultados de la autopsia indicaron que su fallecimiento se produjo por un paro cardíaco con motivo de una reacción adversa a las drogas que había ingerido antes de ir al cuartel.
/Por Teresa Larraz/

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