Rusia ha reaccionado con furia a la decisión de retirar un monumento y el sábado denunció el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, además de pedir que se investigue la muerte de un ciudadano ruso durante los disturbios.
Estonia justificó que el monumento se había convertido en una amenaza para el orden público al transformarse en un foco para los nacionalistas estonios y rusos - las protestas han sido principalmente de jóvenes rusófonos.
El viernes por la noche, la policía cargó contra los manifestantes, lanzó gases lacrimógenos, disparó pelotas de goma y utilizó cañones de agua contra grupos de jóvenes, la mayoría adolescentes, que causaron disturbios en la ciudad.
'La situación se calmó a las 2 a.m (23:00 GMT) del sábado por la mañana después de que la policía dispersara a las multitudes, y desde entonces ha permanecido pacífica', declaró el portavoz policial Taavi Kullerkupp.
Unos 50 establecimientos, la mayoría tiendas, resultaron destrozados, comparados con unos 100 el día anterior.
La agencia báltica de noticias BNS dijo que el viernes hubo algunos disturbios en los que participaron jóvenes en la localidad de Johvi, en el noreste, donde viven muchos rusófonos.
La retirada de la estatua de bronce de dos metros de alto, que representa a un soldado del Ejército Rojo de la Segunda Guerra Mundial, provocó la ira de algunos rusófonos, que son unos 300.000 de los 1,3 millones de habitantes del país.
El monumento fue retirado el viernes al amanecer, después de que la noche anterior un hombre muriera apuñalado por otro manifestante. El Ministerio de Asuntos Exteriores dijo en un comunicado que era un ciudadano ruso que vivía en Estonia.
Los estonios solían considerar la estatua como un recuerdo de los 50 años de ocupación soviética. El Gobierno ha dicho además que la decisión de llevar los restos de los soldados soviéticos enterrados ahí a un cementerio militar supone mostrarles mayor respeto.
Además, Estonia indicó que sus páginas oficiales en Internet han sido objeto de cíberataques, y restringió el acceso a ellas desde el exterior.
Una emisora dijo que los piratas informáticos atacaron la web del Partido Reformista del primer ministro, Andrus Ansip, colocando una falsa disculpa del gobernante.
Rusia, que ha mantenido relaciones difíciles con Estonia desde que las tres repúblicas bálticas se independizaron tras la caída de la Unión Soviética en 1991, ha dicho que la retirada del monumento es un insulto a aquellos que lucharon contra el fascismo.
/Por Nerijus Adomaitis/

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