Con 51 votos a favor y 46 en contra, la Cámara Alta votó también para dotar con 100.000 millones de dólares las guerras en Irak y Afganistán durante este año.
Los demócratas argumentan que establecer calendarios para la retirada de las tropas estadounidenses presionará a los dirigentes iraquíes a alcanzar un acuerdo político necesario para controlar la violencia sectaria.
Bush ha advertido repetidamente que no aceptará fechas de 'rendimiento' en la guerra. Se espera que vete la ley cuando la semana que viene le llegue, lo que sería su primer veto sobre una iniciativa demócrata desde que estos lograron el control del Congreso en enero.
ADVERTENCIA DEL GENERAL
Por otra parte, el general al mando de las tropas estadounidenses en Irak, David Petraeus, advirtió el jueves que el intento de sus tropas de estabilizar el país podría dificultarse aún más y corre el riesgo de que haya más bajas.
El general del Ejército argumentó que posiblemente la violencia aumente en Irak si las tropas dejan de asegurar Bagdad en otoño.
'Mi sensación es que habría un incremento de la violencia sectaria, una reanudación de la violencia sectaria, si se redujera la presencia de nuestras fuerzas y las iraquíes en ese momento', dijo ante la prensa en el Pentágono.
El general agregó que el nuevo esfuerzo por afrontar la violencia con más tropas, que Bush ordenó en enero, significa entrar en los barrios en los que los extremistas han podido operar con libertad.
'Debido a que estamos operando en nuevas áreas y desafiando elementos de dichas áreas, este esfuerzo puede volverse más difícil antes de hacerse más fácil', señalo Petraeus, quien durante su visita a Washington informó a Bush y a miembros del Congreso sobre la guerra.
'Creo que hay una posibilidad muy real de que haya mayor acción combatiente, y que por ello podría haber más bajas', afirmó.
Aún a falta de cuatro días, abril ya es el mes más sangriento del año para las fuerzas estadounidenses en Irak, ya que han muerto 87 soldados, según la página independiente de Internet icasualties.org.
Más de 3.300 soldados estadounidenses y muchas decenas de miles de iraquíes han muerto desde que la guerra comenzó en marzo de 2003.
Petraeus, quien lleva más de 30 años en el Ejército, describió la situación en Irak como 'la más compleja y desafiante que he visto' y 'muy difícil'.
Pero Petraeus repitió las valoraciones que ofreció en los últimos días de que las fuerzas de Estados Unidos e Irak han logrado algunos progresos. Recalcó que los asesinatos sectarios se han reducido en dos tercios sobre su nivel en enero, que se han incautado más escondites de armas y que los iraquíes están dando más pistas a las fuerzas de seguridad.
El general añadió que el éxito definitivo en Irak dependerá de los habitantes de ese país y de su capacidad de reconciliarse.
/Por Andrew Gray/

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