¿Hay algún preacuerdo con el Consistorio?
No, no lo hay.
¿Qué hubiera pasado si la okupación no estuviese apoyada por profesores de la Universidad de Málaga y otros profesionales?
No sé si nos hubieran expulsado ya. Lo que sí creo es que debería ser más habitual que los profesores y los artistas hicieran esto: pedir espacios para poder estar.
Pero en Málaga ya existen lugares para la cultura: teatros, centros culturales...
Sí, esos espacios públicos cumplen sus funciones, pero tienen el problema de que sólo se puede acudir a ellos como espectador, no como creador. Lo que nosotros queremos es ampliar los espacios culturales que existen en la ciudad.
¿Qué ventajas tiene La Casa Invisible respecto a un centro cultural tradicional?
No estamos sujetos a un horario impuesto desde fuera. Y, por ejemplo, un taller de filosofía y otro de urbanismo, que discurrían separados, interactúan y se enriquecen.
¿Y no hay problemas si acuden muchas personas a la vez a La Casa?
Esto no es utópico. Aquí hay reglas y organización, pero las ponen los grupos implicados.
¿Cómo llegó usted a implicarse en La Casa Invisible?
Como profesor y técnico, estoy presente en muchos movimientos sociales. Uno decide si implicarse o no. Y creo que este lugar hace falta.
BIO
54 años (Vitoria, Álava). Geógrafo. Miembro del grupo de urbanistas alternativos Rizoma. Ocio: música y poesía.

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