Con casi todas las papeletas escrutadas, Sarkozy obtuvo el 31,01 por ciento de los votos, Royal el 25,8 por ciento y el centrista François Bayrou logró un 18,5 por ciento.
Por su parte, el líder de extrema derecha Jean-Marie Le Pen, que asombró a Francia al llegar en segundo lugar en las elecciones de 2002, aparecía en un distante cuarto puesto con un 10,5 por ciento.
Varios sondeos de opinión mostraban el domingo a Sarkozy con una clara ventaja sobre Royal de cara a la segunda vuelta electoral,
Los sondeos de los institutos BVA, CSA e Ifop indicaron que el respaldo para Sarkozy llegaría a entre 52 y 54 por ciento, frente a la cifra de entre 46 y 48 por ciento que obtendría Royal.
Estas proyecciones concuerdan con los resultados de una encuesta separada realizada por el instituto Ipsos y dada a conocer el domingo, con anterioridad.
Como se esperaba, ninguno de los 12 candidatos obtuvo la mayoría absoluta en la primera vuelta, por lo que los dos con mayor porcentaje de votos deberán enfrentarse el 6 de mayo.
ALTÍSIMA PARTICIPACIÓN
La participación llegó al 85 por ciento, lo que supuso la mayor asistencia a las urnas para una primera ronda en los últimos 40 años y dio la vuelta a una marcada tendencia hacia la abstención en los últimos comicios.
'Después de tantas elecciones marcadas por una creciente abstención, la primera ronda de las elecciones presidenciales es una victoria para nuestra democracia', dijo ante seguidores un satisfecho Sarkozy, quien obtuvo el mejor resultado electoral para un derechista desde 1969.
La alta participación se alimentó del fuerte interés que despertaron los comicios, de los que surgirá una nueva generación de líderes políticos tras 12 años de gobierno del presidente Jacques Chirac, que con 74 años se retirará de la política.
'Hay muchos de nosotros hoy (...) que no quieren una Francia dominada por la ley del más fuerte y del más brutal, obstaculizada por el poder del dinero que se concentra en las manos de las mismas pocas personas de siempre', afirmó Royal ante sus adeptos.
Liderar la primera vuelta de los comicios no garantiza la victoria final. Dos veces en las últimas cinco elecciones en Francia, en 1974 y 1995, el triunfador de la primera vuelta perdió en la segunda.
Sin embargo, Royal se enfrenta a un intimidante desafío en su apuesta por convertirse en la primera presidenta de Francia.
Los votos totales obtenidos por fuerzas de izquierda el domingo fueron algo más de un 35 por ciento, por lo que tendrá que esperar que los seguidores de Bayrou se vuelquen hacia ella en masa.
Sarkozy, un ex ministro del Interior de discurso duro, había liderado la mayoría de los sondeos de opinión este año, pero su fortaleza se redujo recientemente por una serie de sistemáticos ataques de sus rivales, que lo describieron como un líder peligroso y autoritario.
Royal, de 53 años, ha prometido volver a unir al país y construir una Francia 'más justa y fuerte', en la que todos los ciudadanos sean iguales. Sarkozy, de 52 años, se ha comprometido a romper con el pasado, y luchar contra el crimen y la inmigración ilegal.
Quien reemplace a Chirac heredará un país fracturado, con la mayor tasa de desempleo entre las potencias industriales y con suburbios en ebullición por una descontenta población multiétnica.
/Por Crispian Balmer/.*.

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