Dice Lola, de 47 años y doce como voluntaria del Samur-Protección Civil, que para entrar en este cuerpo hay que estar loco. "Es que te tratan mal y encima no te dan las gracias", decía ayer en broma durante la celebración de los 25 años de vida de La Prote, como se conoce al cuerpo de voluntarios de Protección Civil.
Libro homenaje
Un libro editado por el Ayuntamiento de la capital recoge los 25 años de servicio de los naranjitos, como se llaman entre ellos por su uniforme de camisa naranja intenso y pantalón azul. En los últimos tres años han pasado ya de 1.100 a 1.720.
En el libro está el recuerdo triste del 5 de septiembre de 1987, cuando se vino abajo el edificio de Almacenes Arias, que se llevó a diez bomberos del Ayuntamiento, o la multitudinaria manifestación por la muerte del concejal del PP Miguel Ángel Blanco a manos de ETA, o el 11-M...
La verdadera satisfacción de los voluntarios, dice Lola, es poder conocer la "realidad de la vida, las penas y los dramas de la gente. Y eso te hace poner los pies en la tierra",
Como el día que presenció cómo una mujer se despedía en plena calle de una hija que acababa de morir.
"Seguiré mientras tenga fuerza y ganas"
Juan José González. Gruísta, 51 años.
"A veces no lo entienden"
Hace mucho tiempo que Juanjo, El Grúas, como lo conocen sus colegas, ha dejado de explicar los motivos de su voluntariado. "Es que mucha gente no entiende que lo hagas sin que te paguen", dice. Juanjo lleva 21 años como voluntario. El 11-M le marcó profundamente. "Seguiré mientras tenga fuerza y ganas", asegura.
Juan C. Jarabo. Aux. enfermería, 45 años.
"Me gusta echar una mano"
"Siempre me ha gustado echar una mano a los demás", dice Juan Carlos Jarabo para explicar el porqué de su vocación de voluntario. Lleva en el cuerpo cuatro años y la experiencia que más lo ha marcado fue cuando él y sus compañeros salvaron la vida a un pequeño de 18 meses que había sufrido un infarto.
Concepción Llorente. Teleasistente, 45 años
"Es mi forma de colaborar"
"Llevo doce años en el cuerpo. Cuando me separé decidí dedicar mi tiempo a hacer algo por los demás. Es mi manera de colaborar. Soy conductora de ambulancia y me gusta llegar a los sitios donde hay emergencias, aunque confieso que me impresiona la sangre. Mi hija, que es enfermera, también es voluntaria".
Marta Guijeño, Estudiante, 20 años.
"Mi deseo es continuar"
"Comencé a hacer el curso de voluntaria en noviembre. Como estudio enfermería, esto también me sirve para aprender más. De momento no he tenido ninguna intervención que me haya marcado. A veces me agobio por la dificultad para compaginarlo todo, pero mi deseo es continuar; creo que tengo vocación para esto".

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