Las cámaras se repartirán entre la entrada por los tornos, los andenes y las salidas. El objetivo, controlar y poder identificar a autores de pequeños delitos (carteristas, tironeros), a los vándalos que destrocen elementos de las instalaciones, o a los protagonistas de peleas que se generen en el interior de las estaciones de la Línea 1, por las que pasarán 14 millones de viajeros al año, según los cálculos que realizó la concesionaria. De hecho, la estación central, Puerta de Jerez, contará entre sus instalaciones con una comisaría de Policía.
Las cámaras no serán los únicos elementos que se coloquen en las estaciones. Cada una de ellas contará con cuatro tornos de acceso, uno de ellos adaptado para minusválidos; un ascensor, escaleras mecánicas y dos máquinas expendedoras de billetes de viaje. Bares, cafeterías y algunos comercios darán servicio a esta nueva ciudad bajo tierra, sobre todo en las estaciones de mayores dimensiones, las subterráneas.
En Madrid, tecnología punta
Las 400 cámaras que vigilarán las estaciones sevillanas no parecen tantas comparadas con cifras como las de Madrid, donde existen 5.400. El año que viene, muchas de éstas, las del subterráneo, se cambiarán por videovigilancia de última generación que podrá distinguir las caras de los usuarios fichados. Cuando alguna detecte un rostro sospechoso, enviará una foto de él al vigilante de seguridad que esté más próximo.

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